Opioid use and stigma: The role of gender, language and precipitating events
محفوظ في:
Goodyear, K., et al., Opioid use and stigma: The role of gender, language and precipitating events. Drug and Alcohol Dependence, vol. 185, 2017, p. 185: 339-346.
Ref.
587412
الموقع:
SIIS Archivo (R.854)
Palabras clave:
Drogodependencias, Opiáceos, Consumo, Etiquetamiento, Lenguaje, Género, Actitudes sociales, EE.UU.
Drogodependencias, Opiáceos, Consumo, Etiquetamiento, Lenguaje, Género, Actitudes sociales, EE.UU.
مستخلص:
La elevada prevalencia del consumo de opiáceos en los Estados Unidos exige conocer al detalle cómo funcionan el etiquetamiento social, la estigmatización y la discriminación en ese contexto. El presente estudio trata de arrojar algo de luz al respecto, llevando a cabo un experimento social en línea, a escala federal, con una muestra aleatoria de 2.605 sujetos. La investigación buscaba el posicionamiento moral frente a una serie de casos ficticios de personas que consumían opiáceos. Lo que se quería averiguar era si las circunstancias de cada caso influían en el grado de rechazo que suscitaba, o más exactamente, si la estigmatización era mayor o menor según el sexo de la persona consumidora, los términos con los que esta era descrita (“drogodependiente” o “con un trastorno por consumo de opiáceos”) o la forma en que se había iniciado en el consumo (por prescripción médica frente a por recomendación de una amistad).<br><br>Quienes participaron en el estudio se mostraron más severos frente a los hombres que consumían, las personas etiquetadas como drogodependientes y quienes consumían por sugerencia de una amistad. Además, las mujeres a las que se atribuía un trastorno por consumo de opiáceos eran juzgadas como más peligrosas que aquellas descritas como drogodependientes. De acuerdo con el equipo que firma la investigación, tales resultados exigen políticas que propicien el cambio de actitudes frente a quienes utilizan opiáceos, incrementando la formación en este ámbito de las y los profesionales sanitarios, evitando el uso de un lenguaje peyorativo y diseñando campañas de sensibilización basadas en mensajes más empáticos, menos culpabilizados y que destaquen las barreras estructurales a las que se enfrentan quienes desean superar su adicción a los opiáceos.
La elevada prevalencia del consumo de opiáceos en los Estados Unidos exige conocer al detalle cómo funcionan el etiquetamiento social, la estigmatización y la discriminación en ese contexto. El presente estudio trata de arrojar algo de luz al respecto, llevando a cabo un experimento social en línea, a escala federal, con una muestra aleatoria de 2.605 sujetos. La investigación buscaba el posicionamiento moral frente a una serie de casos ficticios de personas que consumían opiáceos. Lo que se quería averiguar era si las circunstancias de cada caso influían en el grado de rechazo que suscitaba, o más exactamente, si la estigmatización era mayor o menor según el sexo de la persona consumidora, los términos con los que esta era descrita (“drogodependiente” o “con un trastorno por consumo de opiáceos”) o la forma en que se había iniciado en el consumo (por prescripción médica frente a por recomendación de una amistad).<br><br>Quienes participaron en el estudio se mostraron más severos frente a los hombres que consumían, las personas etiquetadas como drogodependientes y quienes consumían por sugerencia de una amistad. Además, las mujeres a las que se atribuía un trastorno por consumo de opiáceos eran juzgadas como más peligrosas que aquellas descritas como drogodependientes. De acuerdo con el equipo que firma la investigación, tales resultados exigen políticas que propicien el cambio de actitudes frente a quienes utilizan opiáceos, incrementando la formación en este ámbito de las y los profesionales sanitarios, evitando el uso de un lenguaje peyorativo y diseñando campañas de sensibilización basadas en mensajes más empáticos, menos culpabilizados y que destaquen las barreras estructurales a las que se enfrentan quienes desean superar su adicción a los opiáceos.