LA DOULEUR PHYSIQUE CHEZ LE JEUNE ENFANT
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GAUVAIN-PIQUARD, A., LA DOULEUR PHYSIQUE CHEZ LE JEUNE ENFANT. NEUROPSYCHIATRIE DE L'ENFANCE ET DE L'ADOLESCENCE, Vol. 45, no. 4-5 (1997), p. 172-179.
Ref.
67526
Location:
SIIS R.105
Palabras clave:
Dolor, Efectos, Enfermos, Infancia, Trastornos psicológicos, Tratamiento
Dolor, Efectos, Enfermos, Infancia, Trastornos psicológicos, Tratamiento
Abstract:
El dolor físico en el niño pequeño. El dolor del niño ha sido objeto durante mucho tiempo de una negación colectiva, cuya consecuencia es la insuficiencia de tratamientos contra el dolor, especialmente en los niños más pequeños. Dicha negación se basaba en cinco niveles de falsas creeencias, entre las cuales se contaba la supuesta incapacidad del bebé para sentir dolor y sufrir. Basándose en la especificidad del dolor físico en la vida psíquica, especificidad vinculada a su irrepresentabilidad intrínseca, y a partir de los datos obtenidos gracias a la observación de niños pequeños doloridos, se propone un intento de teorización del impacto del dolor físico en el psiquismo. La fase de dolor ligero estaría caracterizada por una catexia libidinal de la zona dolorida; la fase de dolor fuerte registraría, además, una suspensión de las catexias hacia el mundo exterior; durante la fase de dolor masivo apareceria paradójicamente una catexia negativa de la zona dolorosa, que correspondeería a la atonía psicomotriz observada en niños pequeños afectados durante mucho tiempo por un dolor determinado. La última fase, caracterizada por el dolor atormentador, parecería provocar una ruptura, una implosión del aparato psíquico o de algunos de sus componentes.
El dolor físico en el niño pequeño. El dolor del niño ha sido objeto durante mucho tiempo de una negación colectiva, cuya consecuencia es la insuficiencia de tratamientos contra el dolor, especialmente en los niños más pequeños. Dicha negación se basaba en cinco niveles de falsas creeencias, entre las cuales se contaba la supuesta incapacidad del bebé para sentir dolor y sufrir. Basándose en la especificidad del dolor físico en la vida psíquica, especificidad vinculada a su irrepresentabilidad intrínseca, y a partir de los datos obtenidos gracias a la observación de niños pequeños doloridos, se propone un intento de teorización del impacto del dolor físico en el psiquismo. La fase de dolor ligero estaría caracterizada por una catexia libidinal de la zona dolorida; la fase de dolor fuerte registraría, además, una suspensión de las catexias hacia el mundo exterior; durante la fase de dolor masivo apareceria paradójicamente una catexia negativa de la zona dolorosa, que correspondeería a la atonía psicomotriz observada en niños pequeños afectados durante mucho tiempo por un dolor determinado. La última fase, caracterizada por el dolor atormentador, parecería provocar una ruptura, una implosión del aparato psíquico o de algunos de sus componentes.