Longitudinalidad y continuidad en atención domiciliaria

Guardado en:
Limón, E., Riera, N., Longitudinalidad y continuidad en atención domiciliaria. Atención Primaria, vol. 55, n. 5, 2023, 3 p.
Ref. 605600
Localización: SIIS Archivo (R.1842)
Palabras clave:
Personas mayores, Envejecimiento, Atención domiciliaria, Relación médico enfermo, Personal sanitario, Calidad de la atención, Estudio cualitativo
Resumen:
La longitudinalidad en Atención Primaria (AP) se refiere a la relación continuada entre un paciente y su médico y enfermera de familia, un vínculo que se mantiene en el tiempo y que permite un conocimiento profundo de la historia, el contexto y las necesidades de cada persona. Esta relación estable, característica esencial del primer nivel asistencial, no solo humaniza la atención, sino que también mejora la capacidad de los profesionales para anticipar y prevenir problemas de salud.<br><br> La evidencia muestra que la longitudinalidad reduce el sobrediagnóstico, la medicalización y las derivaciones innecesarias, y disminuye el uso de urgencias, las hospitalizaciones y la mortalidad, logros que pocas intervenciones sanitarias han demostrado con tanta consistencia. Por su parte, la continuidad asistencial —atención coordinada por diferentes profesionales y niveles— complementa y potencia la longitudinalidad, permitiendo un sistema más eficiente, coherente y satisfactorio para pacientes y profesionales. En conjunto, ambos conceptos constituyen pilares fundamentales para una atención de calidad, especialmente en personas mayores con necesidades complejas.