‘Our role is to listen more than entertain’: A qualitative study of techniques used by Laughter Care Specialists with people who have dementia in long-term care
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DiGiacomo, M., et al., ‘Our role is to listen more than entertain’: A qualitative study of techniques used by Laughter Care Specialists with people who have dementia in long-term care. Australian Journal on Ageing, vol. 44, n. 2, 2025, 11 p.
Ref.
602872
Localización:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Personas mayores, Envejecimiento, Demencia, Salud mental, Morbilidad, Calidad de la atención, Australia
Personas mayores, Envejecimiento, Demencia, Salud mental, Morbilidad, Calidad de la atención, Australia
Resumen:
En Australia, la demencia representa la principal causa de morbilidad entre las personas mayores de 65 años, y se proyecta que su prevalencia se duplique en las próximas tres décadas. Más del 50 % de los residentes en centros de atención a largo plazo viven con esta condición, lo que plantea importantes retos para la calidad del cuidado. <br><br> La Comisión Real sobre la Calidad y la Seguridad de la Atención a las Personas Mayores documentó múltiples casos de atención deficiente que despersonaliza a los adultos mayores y agrava su sufrimiento. <br><br> Entre los factores que contribuyen a esta situación se encuentran la escasez de personal, la alta rotación laboral y la formación inadecuada de los trabajadores en estos centros, lo cual dificulta la atención adecuada de las complejas necesidades de las personas con demencia. <br><br> Estas necesidades abarcan la realización de actividades significativas, estimulación adecuada para evitar el aburrimiento, oportunidades de interacción social y apoyo emocional que ayude a contrarrestar la soledad y promover la comodidad. <br><br> Cuando estas dimensiones no se abordan apropiadamente, las personas residentes pueden manifestar lo que se denomina “comportamientos receptivos”, como depresión, ansiedad, agitación o agresividad. <br><br> El término “comportamiento receptivo” se adopta cada vez más en lugar de la expresión tradicional “síntomas conductuales y psicológicos de la demencia” (SCPD), con el fin de enfatizar que estas conductas son respuestas a necesidades insatisfechas y no meramente síntomas clínicos. <br><br> Se recomienda priorizar el tratamiento de estos comportamientos mediante intervenciones no farmacológicas, ya que presentan escasos efectos adversos y permiten abordar de forma directa las causas subyacentes relacionadas con el bienestar emocional y social de las personas afectadas.
En Australia, la demencia representa la principal causa de morbilidad entre las personas mayores de 65 años, y se proyecta que su prevalencia se duplique en las próximas tres décadas. Más del 50 % de los residentes en centros de atención a largo plazo viven con esta condición, lo que plantea importantes retos para la calidad del cuidado. <br><br> La Comisión Real sobre la Calidad y la Seguridad de la Atención a las Personas Mayores documentó múltiples casos de atención deficiente que despersonaliza a los adultos mayores y agrava su sufrimiento. <br><br> Entre los factores que contribuyen a esta situación se encuentran la escasez de personal, la alta rotación laboral y la formación inadecuada de los trabajadores en estos centros, lo cual dificulta la atención adecuada de las complejas necesidades de las personas con demencia. <br><br> Estas necesidades abarcan la realización de actividades significativas, estimulación adecuada para evitar el aburrimiento, oportunidades de interacción social y apoyo emocional que ayude a contrarrestar la soledad y promover la comodidad. <br><br> Cuando estas dimensiones no se abordan apropiadamente, las personas residentes pueden manifestar lo que se denomina “comportamientos receptivos”, como depresión, ansiedad, agitación o agresividad. <br><br> El término “comportamiento receptivo” se adopta cada vez más en lugar de la expresión tradicional “síntomas conductuales y psicológicos de la demencia” (SCPD), con el fin de enfatizar que estas conductas son respuestas a necesidades insatisfechas y no meramente síntomas clínicos. <br><br> Se recomienda priorizar el tratamiento de estos comportamientos mediante intervenciones no farmacológicas, ya que presentan escasos efectos adversos y permiten abordar de forma directa las causas subyacentes relacionadas con el bienestar emocional y social de las personas afectadas.