Health effects of loneliness and social isolation in older adults living in congregate long term care settings: A systematic review of quantitative and qualitative evidence
Saved in:
Lapane, K., et al., Health effects of loneliness and social isolation in older adults living in congregate long term care settings: A systematic review of quantitative and qualitative evidence. Archives of Gerontology and Geriatrics, vol. 102, 2022, 26 p.
Ref.
602559
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Personas mayores, Soledad, Efectos no deseados, Depresión, Ansiedad, Salud, Calidad de vida, Evaluación, Literatura científica
Personas mayores, Soledad, Efectos no deseados, Depresión, Ansiedad, Salud, Calidad de vida, Evaluación, Literatura científica
Abstract:
Este análisis exhaustivo incluyó 31 estudios (5 cualitativos, 3 mixtos, 19 transversales y 4 de cohorte), y confirma que la soledad es muy prevalente entre residentes mayores en residencias y entornos agrupados, asociándose consistentemente con depresión, ideación suicida y fragilidad. Además, evidencia cualitativa y transversal sugiere que la soledad y el aislamiento deterioran la salud física—posiblemente mediante una disfunción inmunológica e inflamación elevada—y están relacionadas con un peor bienestar emocional y calidad de vida. Aunque pocos estudios longitudinales evaluaron efectos concretos sobre mortalidad o deterioro cognitivo, los hallazgos apuntan a que la falta de conexión social acelera la fragilidad y contribuye a empeoramiento clínico general. Los autores destacan la necesidad urgente de estudios a largo plazo y de intervenciones basadas en evidencia para mitigar estos efectos negativos en la etapa final de la vida.
Este análisis exhaustivo incluyó 31 estudios (5 cualitativos, 3 mixtos, 19 transversales y 4 de cohorte), y confirma que la soledad es muy prevalente entre residentes mayores en residencias y entornos agrupados, asociándose consistentemente con depresión, ideación suicida y fragilidad. Además, evidencia cualitativa y transversal sugiere que la soledad y el aislamiento deterioran la salud física—posiblemente mediante una disfunción inmunológica e inflamación elevada—y están relacionadas con un peor bienestar emocional y calidad de vida. Aunque pocos estudios longitudinales evaluaron efectos concretos sobre mortalidad o deterioro cognitivo, los hallazgos apuntan a que la falta de conexión social acelera la fragilidad y contribuye a empeoramiento clínico general. Los autores destacan la necesidad urgente de estudios a largo plazo y de intervenciones basadas en evidencia para mitigar estos efectos negativos en la etapa final de la vida.