Intra-group stigma: Examining peer relationships among women in recovery for addictions

Saved in:
Gunn, A.J., Canada, K.E., Intra-group stigma: Examining peer relationships among women in recovery for addictions. Drugs: Education, Prevention and Policy, vol. 22, n. 3, 2015, p. 281-292.
Ref. 587413
Sted: SIIS Archivo (R.1152)
Palabras clave:
Drogodependencias, Consumo, Mujer, Etiquetamiento, Tratamiento, Efectos, Factor de protección, Discriminación, Género, Apoyo, Compañeros, Actitudes sociales, EE.UU.
Abstract:
Según la literatura especializada, el grupo de iguales constituye una importante fuente de apoyo para las personas en procesos de recuperación por drogodependencias, más importante incluso que la propia familia, según algunas investigaciones. Esta investigación desarrollada en los Estados Unidos apunta, sin embargo, a que el estigma puede manifestarse también dentro del grupo de personas que comparten tratamiento. En el curso de dicho estudio, se entrevistó a 30 mujeres que participaban en un programa residencial de recuperación. Su edad oscilaba entre los 19 y los 59 años, tenían diversos orígenes étnicos, habían consumido distintos tipos de droga y habían sido encarceladas en algún momento de sus vidas.<br><br>El estigma experimentado por estas mujeres estaba condicionado en buena medida por la sustancia que habían utilizado. Las mujeres que habían consumido cocaína o heroína (“drogas duras” en la terminología que ellas mismas empleaban) se sentían más estigmatizadas que las que habían usado alcohol o marihuana (“drogas blandas”). El grupo que había usado “drogas duras” percibía que las compañeras que habían tomado “drogas blandas” les atribuían trastornos más graves, los cuales se manifestaban en falta de autocontrol e incumplimiento de su papel como mujeres y madres. Paradójicamente, su experiencia con las drogas se juzgaba más “auténtica”, lo que las dotaba de cierto reconocimiento social dentro del programa. Las mujeres que habían consumido “drogas blandas”, por su parte, se sentían estigmatizadas por las compañeras que habían utilizado “drogas duras” y consideraban que, para aquellas, sus trastornos no merecían tratamiento. Al mismo tiempo, el hecho de que su comportamiento fuera socialmente más aceptable las hacía sentirse superiores al resto.<br><br>Las autoras del artículo explican que estos procesos de estigmatización entre iguales obedecen, seguramente, a la doble necesidad latente en estas mujeres de reafirmar su propia autoestima y de enfrentarse al estigma de la sociedad en general. Desde este planteamiento, reclaman que los equipos profesionales de los programas tomen conciencia de ese estigma intragrupal, lo aborden directamente durante el tratamiento y faciliten a las mujeres usuarias estrategias para gestionar múltiples fuentes de estigma.