El modelo de integración de la inmigración en Euskadi y sus retos de futuro. En: Servicios Sociales y vulnerabilidad frente a la pandemia

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Aierdi, X., El modelo de integración de la inmigración en Euskadi y sus retos de futuro. En: Servicios Sociales y vulnerabilidad frente a la pandemia. Donostia-San Sebastián, Fundación Eguía Careaga, 2022, p. 177-193.
Ref. 574154
Location: SIIS Archivo / SIIS 574119 / DFB Archivo
Palabras clave:
Migración, Minorías, Exclusión social, Precariedad, Discriminación social, Etiología, Política social, Modelos, Tolerancia, Inclusión social, País Vasco, España
Abstract:
Un mes antes de que, en marzo de 2020, se declarase el confinamiento y se paralizasen los flujos migratorios, el Gobierno Vasco presentaba públicamente los resultados de la Encuesta a la Población Inmigrante Extranjera 2018 (EPIE). Esta encuesta era la tercera edición de una operación estadística de gran valor, desarrollada por el Órgano Específico de Estadística del Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales del Gobierno Vasco. El panorama no podía ser más esperanzador. En cambio, la irrupción de la pandemia podía suponer un retroceso en la integración. Hasta entonces, en el País Vasco habían tenido lugar dos ciclos migratorios en lo que llevábamos de siglo. El primero duró hasta 2010. El segundo se inició a mediados de la segunda década, pero se topaba con un acontecimiento totalmente inesperado que podía condicionar tanto los saldos migratorios de los años posteriores como la estancia de los ya asentados.<br><br>Desde 2016, a grandes rasgos, y aunque de forma desigual según territorios históricos, habían vuelto a despuntar con intensidad los flujos inmigratorios hacia Euskadi, los niveles de irregularidad habían descendido, incluso los sobrevenidos, el empadronamiento era casi universal, y la preferencia declarada de prorrogar la residencia a corto y largo plazo rondaba al 90 % de las personas de origen o ascendencia extranjera. Durante los dos últimos años de este nuevo ciclo, el saldo anual inmigratorio positivo de personas de origen o ascendencia extranjera era de entre 15.000 y 20.000 personas. Y así habría sido también en 2020, ya que, en el primer trimestre, hasta la declaración del confinamiento y el parón de movilidad, se habían asentado 6.500 personas extranjeras nuevas.