Los Planes de Desarrollo Comunitario como política pública para la transformación social. Las experiencias de Barcelona (1997-2015)
Gorde:
Morales, E., Los Planes de Desarrollo Comunitario como política pública para la transformación social. Las experiencias de Barcelona (1997-2015). Pedagogia i Treball Social, vol. 4, n. 2, 2015, p. 34-60.
Erref.
516844
Kokapena:
SIIS Archivo (R.1891)
Hitz-gakoak:
Políticas públicas, Política social, Cambio social, Acción comunitaria, Barrios, Pobreza, Condiciones de vida, Autodeterminación, Participación social, Experiencias, Cataluña, España
Políticas públicas, Política social, Cambio social, Acción comunitaria, Barrios, Pobreza, Condiciones de vida, Autodeterminación, Participación social, Experiencias, Cataluña, España
Laburpena:
Si hay algo que define a la Barcelona contemporánea es la elevada participación vecinal en los asuntos públicos, la cual se ha articulado, entre otras maneras, a través de los planes de desarrollo comunitario. El presente artículo analiza cómo han evolucionado estos instrumentos entre 1997 y 2015 y en qué medida han contribuido a la transformación social de la ciudad en tres aspectos: la configuración de las políticas, la mejora de las condiciones de vida y la redefinición de las relaciones de poder. La metodología empleada conjuga el análisis documental con la investigación etnográfica.<br><br>Durante el periodo señalado, el autor distingue tres etapas en la génesis y funcionamiento de estos planes: una primera de “impulso y liderazgo ciudadano” (1997-2004), otra de “expansión e impulso institucional” (2005-2011)” y una última de “continuidad y contención” (2011-2015). Las conclusiones del estudio no cuestionan la utilidad de estas iniciativas, pero sí ponen de manifiesto lo limitado de sus resultados. Los procesos participativos que han llegado a consolidares han conseguido, según Morales, introducir un enfoque más comunitario en las políticas sociales, si bien sus frutos “se han visto restringidos a una casi anecdótica reorientación de intervenciones previamente diseñadas”. Las mejoras en las condiciones de vida son difíciles de evaluar sin un estudio de impacto, continúa el autor, pero en su opinión los grandes cambios se han dado solo en casos excepcionales. En cuanto a las transformaciones en las relaciones de poder, sentencia que han sido “prácticamente inexistentes”, y aunque observa cierto empoderamiento individual y grupal, considera que los planes no han propiciado el surgimiento de una conciencia crítica ―algo que, de hecho, ni siquiera figuraba entre sus objetivos―.<br><br>Para terminar, el autor brinda algunas reflexiones sobre los factores de éxito de los planes de desarrollo comunitario barceloneses. En primer lugar, su despliegue exige de la Administración que lidere los procesos participativos y los dote de recursos humanos suficientes para gestionarlos con eficacia. Las grandes transformaciones requieren, además, que Administración y ciudadanía hagan un esfuerzo por superar sus diferencias y alcanzar acuerdos. Para Morales, la experiencia muestra, no obstante, que la inercia institucional favorece la continuidad de estos dispositivos incluso cuando no cumplen las metas para las que fueron concebidos.
Si hay algo que define a la Barcelona contemporánea es la elevada participación vecinal en los asuntos públicos, la cual se ha articulado, entre otras maneras, a través de los planes de desarrollo comunitario. El presente artículo analiza cómo han evolucionado estos instrumentos entre 1997 y 2015 y en qué medida han contribuido a la transformación social de la ciudad en tres aspectos: la configuración de las políticas, la mejora de las condiciones de vida y la redefinición de las relaciones de poder. La metodología empleada conjuga el análisis documental con la investigación etnográfica.<br><br>Durante el periodo señalado, el autor distingue tres etapas en la génesis y funcionamiento de estos planes: una primera de “impulso y liderazgo ciudadano” (1997-2004), otra de “expansión e impulso institucional” (2005-2011)” y una última de “continuidad y contención” (2011-2015). Las conclusiones del estudio no cuestionan la utilidad de estas iniciativas, pero sí ponen de manifiesto lo limitado de sus resultados. Los procesos participativos que han llegado a consolidares han conseguido, según Morales, introducir un enfoque más comunitario en las políticas sociales, si bien sus frutos “se han visto restringidos a una casi anecdótica reorientación de intervenciones previamente diseñadas”. Las mejoras en las condiciones de vida son difíciles de evaluar sin un estudio de impacto, continúa el autor, pero en su opinión los grandes cambios se han dado solo en casos excepcionales. En cuanto a las transformaciones en las relaciones de poder, sentencia que han sido “prácticamente inexistentes”, y aunque observa cierto empoderamiento individual y grupal, considera que los planes no han propiciado el surgimiento de una conciencia crítica ―algo que, de hecho, ni siquiera figuraba entre sus objetivos―.<br><br>Para terminar, el autor brinda algunas reflexiones sobre los factores de éxito de los planes de desarrollo comunitario barceloneses. En primer lugar, su despliegue exige de la Administración que lidere los procesos participativos y los dote de recursos humanos suficientes para gestionarlos con eficacia. Las grandes transformaciones requieren, además, que Administración y ciudadanía hagan un esfuerzo por superar sus diferencias y alcanzar acuerdos. Para Morales, la experiencia muestra, no obstante, que la inercia institucional favorece la continuidad de estos dispositivos incluso cuando no cumplen las metas para las que fueron concebidos.
| Gaia: | El presente artículo analiza el despliegue de los Planes de Desarrollo Comunitario (PDC) como política pública en la ciudad de Barcelona (periodo 1997-2015). Su principal objetivo es hacer una aproximación a como los PDC han contribuido a la transformación social del territorio des de una triple perspectiva, la configuración de las políticas, la mejora de las condiciones de vida y la redefinición de las relaciones de poder. A su vez hace una aproximación a los factores que han incidido en la diferente evolución de las experiencias. Metodológicamente se apoya en varias fuentes, análisis documental, metodologías etnográficas e investigación cualitativa a través del trabajo de campo. Como principales resultados se señala como elemento facilitador el papel de la administración local y de los equipos comunitarios, no municipales, para generar sinergias público-ciudadanas fundamentadas en la cooperación y la proximidad territorial. En cuanto a las transformaciones, los PDC han contribuido al despliegue de acciones y proyectos con incidencia en las condiciones de vida, han permitido una mayor efectividad del trabajo de determinados servicios públicos ( a partir de estas lógicas de proximidad), pero solo en casos excepcionales, han sido optimizados como plataformas para el diseño de nuevas políticas y grandes transformaciones urbanas. El artículo cierra sus conclusiones abriendo el interrogante sobre los límites de la acción comunitaria con soporte institucional para la generación de conciencia crítica y empoderamiento político en los territorios. |
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| ISSN: | 2013-9063 |