Revisión del estado de la práctica de los procesos de inclusión educativa de los estudiantes con síndrome de Down en Colombia
Saved in:
Bernal, C.A., Revisión del estado de la práctica de los procesos de inclusión educativa de los estudiantes con síndrome de Down en Colombia. Bogotá, Corporación Síndrome de Down-ASDOWN, 2007, 86 p.
Ref.
196451
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Buenas prácticas, Discapacidad intelectual, Inclusión educativa, Infancia, Juventud, Síndrome de Down, Colombia
Buenas prácticas, Discapacidad intelectual, Inclusión educativa, Infancia, Juventud, Síndrome de Down, Colombia
Abstract:
Los procesos de inclusión educativa de los estudiantes con síndrome de Down, van dando pasos paulatinos para hacerse cada vez más viables. Se van realizando cambios sustanciales desde diversos escenarios: desde las políticas y desde las prácticas. Sin embargo, se sugiere realizar procesos de seguimiento permanente a las prácticas de inclusión escolar de modo que puedan instaurarse en las instituciones procesos permanentes de autoevaluación, establecimiento de metas y ejecución de las mismas en favor del mejoramiento de la calidad de estos procesos. Así como se ofrecen incentivos económicos o de reconocimiento a instituciones educativas que tienen el mejor rendimiento académico, es fundamental que se ofrezcan incentivos, apoyo y reconocimiento a aquellas entidades públicas y privadas que llevan a cabo procesos de inclusión educativa y que por ende, muestran el mejor rendimiento en términos de formación para la convivencia. La secundaria sigue siendo un territorio poco explorado por los estudiantes con síndrome de Down (SD). La sobre-edad, es un factor preocupante, pues al no respetar criterios como el estatus de edad de la persona con SD, se da un detrimento de la calidad de vida, especialmente en el establecimiento de relaciones sociales con pares. Es claro, que la presencia de profesionales de apoyo dentro de los procesos de inclusión educativa es fundamental. Se requiere el rol de negociador para llegar a acuerdos y buscar soluciones estratégicas a las dificultades que se puedan presentar dentro del proceso. Se reitera que el rol de las directivas de las instituciones juega un papel crucial, pues son ellos quienes pueden tomar decisiones institucionales de mayor peso en temas como la inclusión escolar. Las familias deben participar activamente del proyecto de vida de sus hijos con SD, identificando fortalezas y necesidades de sus hijos y haciéndoles crecer de acuerdo a su estatus de edad, que paulatinamente les llevará a ser líderes de su propio proyecto de vida. Es fundamental que las familias fortalezcan la autodeterminación y toma de decisiones basadas en los gustos y preferencias, habilidades y necesidades de sus hijos, que combinadas con las oportunidades del entorno, desembocarán en un mejoramiento de la calidad de vida. Las actitudes y mitos de algunos maestros frente a los estudiantes con Síndrome de Down, les impiden trabajar en equipo con otros y creer que son capaces de liderar procesos de inclusión escolar de algunos estudiantes con síndrome de Down. Sólo a través de procesos de sensibilización, que validen el sentir del maestro, pueden hacerse más posibles dichos procesos. Pese a las problemáticas sociales, culturales, económicas y políticas que afronta nuestro país, se han logrado dar pasos significativos hacia los procesos de inclusión educativa. Aunque resta mucho por hacer, poco a poco se van alcanzando algunas metas y lo fundamental es que al reflexionar acerca de los procesos de inclusión educativa, se hace necesario repensar sobre nuestras formas de relacionarnos como seres humanos diversos.
Los procesos de inclusión educativa de los estudiantes con síndrome de Down, van dando pasos paulatinos para hacerse cada vez más viables. Se van realizando cambios sustanciales desde diversos escenarios: desde las políticas y desde las prácticas. Sin embargo, se sugiere realizar procesos de seguimiento permanente a las prácticas de inclusión escolar de modo que puedan instaurarse en las instituciones procesos permanentes de autoevaluación, establecimiento de metas y ejecución de las mismas en favor del mejoramiento de la calidad de estos procesos. Así como se ofrecen incentivos económicos o de reconocimiento a instituciones educativas que tienen el mejor rendimiento académico, es fundamental que se ofrezcan incentivos, apoyo y reconocimiento a aquellas entidades públicas y privadas que llevan a cabo procesos de inclusión educativa y que por ende, muestran el mejor rendimiento en términos de formación para la convivencia. La secundaria sigue siendo un territorio poco explorado por los estudiantes con síndrome de Down (SD). La sobre-edad, es un factor preocupante, pues al no respetar criterios como el estatus de edad de la persona con SD, se da un detrimento de la calidad de vida, especialmente en el establecimiento de relaciones sociales con pares. Es claro, que la presencia de profesionales de apoyo dentro de los procesos de inclusión educativa es fundamental. Se requiere el rol de negociador para llegar a acuerdos y buscar soluciones estratégicas a las dificultades que se puedan presentar dentro del proceso. Se reitera que el rol de las directivas de las instituciones juega un papel crucial, pues son ellos quienes pueden tomar decisiones institucionales de mayor peso en temas como la inclusión escolar. Las familias deben participar activamente del proyecto de vida de sus hijos con SD, identificando fortalezas y necesidades de sus hijos y haciéndoles crecer de acuerdo a su estatus de edad, que paulatinamente les llevará a ser líderes de su propio proyecto de vida. Es fundamental que las familias fortalezcan la autodeterminación y toma de decisiones basadas en los gustos y preferencias, habilidades y necesidades de sus hijos, que combinadas con las oportunidades del entorno, desembocarán en un mejoramiento de la calidad de vida. Las actitudes y mitos de algunos maestros frente a los estudiantes con Síndrome de Down, les impiden trabajar en equipo con otros y creer que son capaces de liderar procesos de inclusión escolar de algunos estudiantes con síndrome de Down. Sólo a través de procesos de sensibilización, que validen el sentir del maestro, pueden hacerse más posibles dichos procesos. Pese a las problemáticas sociales, culturales, económicas y políticas que afronta nuestro país, se han logrado dar pasos significativos hacia los procesos de inclusión educativa. Aunque resta mucho por hacer, poco a poco se van alcanzando algunas metas y lo fundamental es que al reflexionar acerca de los procesos de inclusión educativa, se hace necesario repensar sobre nuestras formas de relacionarnos como seres humanos diversos.