RECURRENT POVERTY: THE IMPACT OF FAMILY AND LABOUR MARKET CHANGES
Guardat en:
TOMLINSON, M., WALKER, R., RECURRENT POVERTY: THE IMPACT OF FAMILY AND LABOUR MARKET CHANGES. YORK, Joseph Rowntree Foundation, 2010, 38 p.
Ref.
165017
Localització:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Datos estadísticos, Evaluación, Exclusión social, Factor de riesgo, Factores socioeconómicos, Familia, Mercado de trabajo, Pobreza, Tipología, Reino Unido
Datos estadísticos, Evaluación, Exclusión social, Factor de riesgo, Factores socioeconómicos, Familia, Mercado de trabajo, Pobreza, Tipología, Reino Unido
Resum:
La pobreza no constituye un hecho aislado y puntual en la vida de las personas que la padecen. Una vez franqueado el umbral, las opciones de volver a caer en una situación de necesidad aumentan a lo largo de la vida. Ésta es la hipótesis de partida de este informe realizado por la prestigiosa Joseph Rowntree Foundation, que defiende que un conocimiento más profundo sobre la naturaleza recurrente de la pobreza resulta imprescindible para poder diseñar políticas más efectivas. El estudio se basa en los datos de la Encuesta de Hogares Británica, en la que se analiza la evolución y la prevalencia de la pobreza recurrente en torno a tres dimensiones (nivel de ingresos, dificultades financieras y precariedad material), en un periodo de quince años (1991-2005). Los resultados muestran que cuatro grupos de población presentan un mayor riesgo de sufrir situaciones de pobreza recurrente: las personas con un bajo nivel educativo, los trabajadores poco cualificados, las familias monoparentales y las personas en paro o inactivas. Al centrar el análisis en alguna de las tres citadas dimensiones, sin embargo, se evidencian ciertas diferencias. Así, las mujeres presentan más probabilidades de recaer en situaciones de escasez de ingresos y de precariedad material, pero no de problemas financieros. Las familias monoparentales, por el contrario, tienen más riesgo de experimentar problemas financieros y de falta de ingresos, pero no de precariedad material. Las personas con bajo nivel educativo, por su parte, presentan un alto riesgo en todas las dimensiones analizadas, pero especialmente, en la ausencia de ingresos. El estudio confirma que, al margen de la dimensión analizada, las personas que caen en la pobreza presentan un riesgo mucho mayor de volver a experimentarla, aun tomando en consideración factores como el nivel educativo, la ocupación o la situación familiar. Es decir, haber experimentado una situación de pobreza, constituye, por sí mismo, un elemento de riesgo para recaer en ella.
La pobreza no constituye un hecho aislado y puntual en la vida de las personas que la padecen. Una vez franqueado el umbral, las opciones de volver a caer en una situación de necesidad aumentan a lo largo de la vida. Ésta es la hipótesis de partida de este informe realizado por la prestigiosa Joseph Rowntree Foundation, que defiende que un conocimiento más profundo sobre la naturaleza recurrente de la pobreza resulta imprescindible para poder diseñar políticas más efectivas. El estudio se basa en los datos de la Encuesta de Hogares Británica, en la que se analiza la evolución y la prevalencia de la pobreza recurrente en torno a tres dimensiones (nivel de ingresos, dificultades financieras y precariedad material), en un periodo de quince años (1991-2005). Los resultados muestran que cuatro grupos de población presentan un mayor riesgo de sufrir situaciones de pobreza recurrente: las personas con un bajo nivel educativo, los trabajadores poco cualificados, las familias monoparentales y las personas en paro o inactivas. Al centrar el análisis en alguna de las tres citadas dimensiones, sin embargo, se evidencian ciertas diferencias. Así, las mujeres presentan más probabilidades de recaer en situaciones de escasez de ingresos y de precariedad material, pero no de problemas financieros. Las familias monoparentales, por el contrario, tienen más riesgo de experimentar problemas financieros y de falta de ingresos, pero no de precariedad material. Las personas con bajo nivel educativo, por su parte, presentan un alto riesgo en todas las dimensiones analizadas, pero especialmente, en la ausencia de ingresos. El estudio confirma que, al margen de la dimensión analizada, las personas que caen en la pobreza presentan un riesgo mucho mayor de volver a experimentarla, aun tomando en consideración factores como el nivel educativo, la ocupación o la situación familiar. Es decir, haber experimentado una situación de pobreza, constituye, por sí mismo, un elemento de riesgo para recaer en ella.
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