ANALISIS Y REFLEXIONES SOBRE LA CAPACIDAD PARA TOMAR DECISIONES DURANTE LA EVOLUCION DE UNA DEMENCIA: DOCUMENTO SITGES
Saved in:
ANTUNEZ, C., ET AL., ANALISIS Y REFLEXIONES SOBRE LA CAPACIDAD PARA TOMAR DECISIONES DURANTE LA EVOLUCION DE UNA DEMENCIA: DOCUMENTO SITGES. BARCELONA, GLOSA EDICIONES, 2005, 82 p.
Ref.
143823
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Autodeterminación, Bioética, Confidencialidad, Demencia, Derechos, Enfermedad de Alzheimer, Evaluación, Herencia, Incapacidad, Información, Información, Investigación, Participación usuarios, Personas mayores, Recomendaciones, Salud, Testamento, Toma de decisiones, Tratamiento
Autodeterminación, Bioética, Confidencialidad, Demencia, Derechos, Enfermedad de Alzheimer, Evaluación, Herencia, Incapacidad, Información, Información, Investigación, Participación usuarios, Personas mayores, Recomendaciones, Salud, Testamento, Toma de decisiones, Tratamiento
Abstract:
El grupo de Neurología de la Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN) creyó de interés analizar en profundidad las múltiples y variadas situaciones que aparecen a lo largo del período evolutivo de una demencia, y en el tipo de decisión que el enfermo puede tomar. A partir de esta iniciativa, Alfredo Robles y Mercè Boada han coordinado los debates de un grupo de trabajo multidisciplinario, formado por expertos de diferentes competencias, con el fin de considerar aspectos bioéticos y jurídicos relacionados con tales situaciones. Además, se ha pretendido expresar reflexiones, recomendaciones, posicionamientos generales y actitudes específicas, que orienten a las personas involucradas en el proceso asistencial sobre la actitud que se ha de seguir en cada momento para salvaguardar la protección y los derechos de las personas con demencia. Esta tarea se ha dirigido con la vocación y voluntad de evaluar con mayor precisión la interrelación de dependencia y competencia, en aras de facilitar el desarrollo en España de modelos útiles de atención a las personas con trastornos cognitivos y de la conducta. La premisa inicial es que cualquier paciente adulto (o menor maduro) se presupone competente. Además, se debe tener en cuenta el posible carácter transitorio o reversible de algunas situaciones de incompetencia, como sucede, por ejemplo, en ciertos estados psiquiátricos y en la fase aguda de algunos procesos médicos. La cuestión fundamental es valorar si una persona, en una situación concreta y en un momento determinado, es capaz de tomar una decisión que el médico, otro profesional sanitario u otro agente social, puedan respetar sin incurrir en una mala praxis. Cuando la relación entre riesgos y beneficios potenciales sea difícil de establecer y las consecuencias que se puedan derivar sean importantes, se incrementa la necesidad de valorar con mayor precisión la capacidad para tomar decisiones. Una decisión que comporte claros beneficios con escasos riesgos requiere un estándar de competencia menor que la situación contraria.
El grupo de Neurología de la Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN) creyó de interés analizar en profundidad las múltiples y variadas situaciones que aparecen a lo largo del período evolutivo de una demencia, y en el tipo de decisión que el enfermo puede tomar. A partir de esta iniciativa, Alfredo Robles y Mercè Boada han coordinado los debates de un grupo de trabajo multidisciplinario, formado por expertos de diferentes competencias, con el fin de considerar aspectos bioéticos y jurídicos relacionados con tales situaciones. Además, se ha pretendido expresar reflexiones, recomendaciones, posicionamientos generales y actitudes específicas, que orienten a las personas involucradas en el proceso asistencial sobre la actitud que se ha de seguir en cada momento para salvaguardar la protección y los derechos de las personas con demencia. Esta tarea se ha dirigido con la vocación y voluntad de evaluar con mayor precisión la interrelación de dependencia y competencia, en aras de facilitar el desarrollo en España de modelos útiles de atención a las personas con trastornos cognitivos y de la conducta. La premisa inicial es que cualquier paciente adulto (o menor maduro) se presupone competente. Además, se debe tener en cuenta el posible carácter transitorio o reversible de algunas situaciones de incompetencia, como sucede, por ejemplo, en ciertos estados psiquiátricos y en la fase aguda de algunos procesos médicos. La cuestión fundamental es valorar si una persona, en una situación concreta y en un momento determinado, es capaz de tomar una decisión que el médico, otro profesional sanitario u otro agente social, puedan respetar sin incurrir en una mala praxis. Cuando la relación entre riesgos y beneficios potenciales sea difícil de establecer y las consecuencias que se puedan derivar sean importantes, se incrementa la necesidad de valorar con mayor precisión la capacidad para tomar decisiones. Una decisión que comporte claros beneficios con escasos riesgos requiere un estándar de competencia menor que la situación contraria.