PRESTACIONES DE SERVICIOS SOCIALES PARA LAS PERSONAS MAYORES
Uloženo v:
ROSINO, M., PRESTACIONES DE SERVICIOS SOCIALES PARA LAS PERSONAS MAYORES. GERIATRIKA, Vol. 13, no. 5 (1997), p. 49-55.
Ref.
66614
Umístění:
SIIS R.408
Palabras clave:
Envejecimiento demográfico, Personas mayores, Política de la vejez, Prestaciones económicas, Prestaciones sociales, Servicios sociales, España
Envejecimiento demográfico, Personas mayores, Política de la vejez, Prestaciones económicas, Prestaciones sociales, Servicios sociales, España
Abstrakt:
Es un hecho sabido y demostrado que la sociedad española, al igual que la del resto de los países más desarrollados está sufriendo un gran cambio estructural. Con una mortalidad decreciente y un mayor nivel de salud y sanidad, cada vez existen más personas de edad avanzada. Este hecho, sumado al grave problema de la merma de fecundidad, está modificando la estructura de la población de dichos países. Nuestro país no es ajeno al fenómeno del envejecimiento. Así como España se ha homologado en muchas facetas de la vida económica, socio-cultural y política a los modos y maneras del área más desarrollada del mundo, también ha experimentado significativos movimientos, tanto en la esperanza de vida, que es la más alta del mundo (77 años en 1930), como en la del índice de fecundidad, que es uno de los más bajos. De la consulta de diversas fuentes informativas, principalmente del INE según cifras del Censo de Población de 1991, los mayores de 65 años eran en España, en esa fecha, casi el 14% de la población, y un total de casi cinco millones y medio de personas, mientras que en la provincia de Granada era de 191.026 personas, para un total de población de 790.515, con una mayoría de mujeres (58.618) sobre los hombres (42.408). El peso específico relativo que los mayores de 65 años no ha hecho nada más que aumentar durant el presente siglo, pasando del 5,2% en 1900 al 9,7% en 1979 y al 13,7% en 1991, y ello ha sido por cuanto factores de tipo social y sanitario han dado lugar al crecimiento de la esperanza de vida, que se ha duplicado durante el siglo actual. Todos estos datos no deben de preocuparnos, no es que los humanos vivan más años, mayor preocupación debe de producirnos en descenso de natalidad en la medida actual. El aumento de la longevidad es más bien un progreso de la humanidad pero ese progreso requiere que esos años de vida sean una etapa de la vida sin carencias, sin soledad, sin marginación, que se viva con dignidad en esa llamada 3ª edad, las personas mayores deben de vivir recibiendo un trato adecuado
Es un hecho sabido y demostrado que la sociedad española, al igual que la del resto de los países más desarrollados está sufriendo un gran cambio estructural. Con una mortalidad decreciente y un mayor nivel de salud y sanidad, cada vez existen más personas de edad avanzada. Este hecho, sumado al grave problema de la merma de fecundidad, está modificando la estructura de la población de dichos países. Nuestro país no es ajeno al fenómeno del envejecimiento. Así como España se ha homologado en muchas facetas de la vida económica, socio-cultural y política a los modos y maneras del área más desarrollada del mundo, también ha experimentado significativos movimientos, tanto en la esperanza de vida, que es la más alta del mundo (77 años en 1930), como en la del índice de fecundidad, que es uno de los más bajos. De la consulta de diversas fuentes informativas, principalmente del INE según cifras del Censo de Población de 1991, los mayores de 65 años eran en España, en esa fecha, casi el 14% de la población, y un total de casi cinco millones y medio de personas, mientras que en la provincia de Granada era de 191.026 personas, para un total de población de 790.515, con una mayoría de mujeres (58.618) sobre los hombres (42.408). El peso específico relativo que los mayores de 65 años no ha hecho nada más que aumentar durant el presente siglo, pasando del 5,2% en 1900 al 9,7% en 1979 y al 13,7% en 1991, y ello ha sido por cuanto factores de tipo social y sanitario han dado lugar al crecimiento de la esperanza de vida, que se ha duplicado durante el siglo actual. Todos estos datos no deben de preocuparnos, no es que los humanos vivan más años, mayor preocupación debe de producirnos en descenso de natalidad en la medida actual. El aumento de la longevidad es más bien un progreso de la humanidad pero ese progreso requiere que esos años de vida sean una etapa de la vida sin carencias, sin soledad, sin marginación, que se viva con dignidad en esa llamada 3ª edad, las personas mayores deben de vivir recibiendo un trato adecuado