El edadismo en Egipto, Grecia y Roma: la otra cara de la vejez en el mundo antiguo

Gorde:
Herranz, R., El edadismo en Egipto, Grecia y Roma: la otra cara de la vejez en el mundo antiguo. Madrid, Instituto de Mayores y Servicios Sociales - Imserso, 2025, 285 p.
Erref. 607215
Kokapena: SIIS Archivo
Hitz-gakoak:
Envejecimiento, Personas mayores, Edadismo, Concepto, Imagen, Historia, Egipto, Grecia, Italia
Laburpena:
La vejez, admirada y temida. Idealizada y silenciada. Una categoría social cargada de sentido. Durante mucho tiempo hemos creído que, en la Antigüedad, el anciano ocupaba sin fisuras un lugar de honor. Este libro, sin embargo, viene a discutir esa imagen. Rubén Herranz González cuestiona la mirada romántica y muestra la otra cara de la moneda: el origen antiguo del edadismo.<br><br>Con el rigor de quien ha dedicado dos décadas al estudio del envejecimiento desde el Imserso, el autor reconstruye un panorama más complejo y, a menudo, crudo. Egipto, Grecia y Roma elaboraron discursos ambivalentes sobre envejecer. Junto a la autoridad simbólica del mayor convivieron la burla, la exclusión y la desconfianza. No hay complacencia en estas páginas. Tampoco anacronismos. Hay fuentes.<br><br>Desde los papiros egipcios y su obsesión por el rejuvenecimiento, hasta la Grecia de Aristófanes y sus sátiras despiadadas; desde la Roma de Cicerón hasta los conflictos de poder del paterfamilias. Textos literarios, normas jurídicas, representaciones artísticas y también silencios. Porque el silencio, aquí, cuenta. Y revela. Los estereotipos no nacieron ayer: arrastran más de dos milenios de historia.<br><br>No es un simple catálogo de datos. Es un espejo. Conecta el pasado con nuestras carencias presentes. Aparecen “viejos verdes”, demencias ocultas, formas tempranas de protección social. Y, sobre todo, una pregunta persistente: ¿resiste la idea de una vejez venerada cuando la sometemos al contraste documental? La respuesta es incómoda. Y por eso importa.<br><br>La obra se sitúa en una intersección fértil. Historia social, derecho, filología, gerontología. No para dispersar el análisis, sino para afinarlo. El edadismo no es un fenómeno unívoco. Es cultural, estructural y persistente. Reconocer sus raíces antiguas permite comprender mejor su vigencia contemporánea.<br><br>El lector especializado encontrará un estudio crítico y bien documentado, atento a debates historiográficos recientes. El lector general hallará una narración clara y estimulante, capaz de desmontar mitos arraigados. En ambos casos, el libro propone una lectura activa del pasado. No es un alegato moral. Es una invitación intelectual: mirar de nuevo lo que creíamos saber. Aceptar que la historia de la vejez no es lineal ni ejemplar. Y entender que el modo en que una sociedad trata a quienes envejecen revela, con precisión, cómo concibe la dignidad humana.