Una investigación online: consumo reactivo de ketamina
I tiakina i:
Vidal, C., López, J., Energy Control, Una investigación online: consumo reactivo de ketamina. Barcelona, Asociación Bienestar y Desarrollo, 2014, 73 p.
Ref.
607175
Tauwāhi:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Drogas, Drogodependencias, Consumo, Efectos, Fármacos, Anestesia, Investigación, España
Drogas, Drogodependencias, Consumo, Efectos, Fármacos, Anestesia, Investigación, España
Whakarāpopotonga:
La ketamina es un anestésico disociativo que fue sintetizado por primera vez en 1962 y, desde entonces, ha sido usado ampliamente tanto en animales como en humanos, aunque, debido a los efectos adversos observados en pacientes que se recuperaban de la anestesia, su uso médico se ha visto limitado en humanos. Aún así, se trata de un anestésico aún utilizado en pediatría, geriatría y obstetricia, así como analgésico en unidades de tratamiento del dolor.<br><br>Existe la creciente percepción en algunas regiones españolas de que el consumo recreativo de ketamina se ha extendido en los últimos años (Energy Control, 2009), aunque la extensión real de dicho uso sigue siendo prácticamente desconocida. Además, carecemos de suficiente información para implementar iniciativas de reducción de daños que sean capaces de atender de manera efectiva a las realidades y necesidades de las personas consumidoras de ketamina.
La ketamina es un anestésico disociativo que fue sintetizado por primera vez en 1962 y, desde entonces, ha sido usado ampliamente tanto en animales como en humanos, aunque, debido a los efectos adversos observados en pacientes que se recuperaban de la anestesia, su uso médico se ha visto limitado en humanos. Aún así, se trata de un anestésico aún utilizado en pediatría, geriatría y obstetricia, así como analgésico en unidades de tratamiento del dolor.<br><br>Existe la creciente percepción en algunas regiones españolas de que el consumo recreativo de ketamina se ha extendido en los últimos años (Energy Control, 2009), aunque la extensión real de dicho uso sigue siendo prácticamente desconocida. Además, carecemos de suficiente información para implementar iniciativas de reducción de daños que sean capaces de atender de manera efectiva a las realidades y necesidades de las personas consumidoras de ketamina.
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