La violencia hacia la infancia y la adolescencia en contextos de violencia de género. De la noción de violencia vicaria al reconocimiento pleno de los derechos de niñas, niños y adolescentes frente a la violencia
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La violencia hacia la infancia y la adolescencia en contextos de violencia de género. De la noción de violencia vicaria al reconocimiento pleno de los derechos de niñas, niños y adolescentes frente a la violencia. Madrid, fapmi-ECPAT España, 2025, 35 p.
Ref.
605909
Location:
SIIS Archivo / DFB Archivo
Palabras clave:
Infancia, Adolescentes, Género, Violencia, Malos tratos, Pareja, Entorno familiar, Tipología, Víctimas, Efectos, Salud, Etapas de vida, Barreras, Protección de menores, Reforma, Normativa, Recomendaciones, España
Infancia, Adolescentes, Género, Violencia, Malos tratos, Pareja, Entorno familiar, Tipología, Víctimas, Efectos, Salud, Etapas de vida, Barreras, Protección de menores, Reforma, Normativa, Recomendaciones, España
Abstract:
En coherencia con un enfoque de derechos, este documento parte del reconocimiento de que la violencia de género constituye una problemática estructural vinculada a relaciones de poder y dominación, cuyos efectos trascienden el ámbito de la pareja y alcanzan de forma directa el entorno de crianza. Nombrar con precisión estas dinámicas resulta imprescindible para evitar lecturas simplificadoras (como interpretarlas como ‘conflictos familiares’ o meros desacuerdos parentales) y para situar la intervención institucional en el terreno que le corresponde: la protección efectiva frente a un contexto de control coercitivo, amenaza y vulneración de derechos.<br><br>Desde esta perspectiva, el presente documento incorpora la necesidad de visibilizar patrones específicos de daño que afectan a niñas, niños y adolescentes en contextos de violencia de género. Entre ellos, adquiere especial relevancia la llamada violencia vicaria, entendida como el uso de hijas e hijos para causar daño a la madre y prolongar el dominio.<br><br>Esta mirada permite comprender que la afectación no se limita a los episodios extremos o letales, sino que se despliega en un continuum de violencia cotidiana: exposición reiterada al miedo, inestabilidad de rutinas, manipulación emocional, desautorización del cuidado y erosión progresiva de la seguridad afectiva. En consecuencia, se refuerza la idea de que la protección debe activarse ante los primeros indicios, incluso cuando la violencia adopta formas psicológicas o económicas menos visibles, pero igualmente lesivas. <br><br>En este marco, el documento asume el cambio conceptual que desplaza a la infancia de la categoría de ‘testigo’ hacia la de ‘víctima’, al reconocer que la exposición sostenida a la violencia genera daños equiparables a los de la violencia directa. Este reconocimiento no es solo terminológico: implica revisar el lenguaje institucional de modo que niñas, niños y adolescentes aparezcan como sujetos de derechos y destinatarios y destinatarias de medidas de protección específicas, evitando vacíos de intervención y respuestas tardías.
En coherencia con un enfoque de derechos, este documento parte del reconocimiento de que la violencia de género constituye una problemática estructural vinculada a relaciones de poder y dominación, cuyos efectos trascienden el ámbito de la pareja y alcanzan de forma directa el entorno de crianza. Nombrar con precisión estas dinámicas resulta imprescindible para evitar lecturas simplificadoras (como interpretarlas como ‘conflictos familiares’ o meros desacuerdos parentales) y para situar la intervención institucional en el terreno que le corresponde: la protección efectiva frente a un contexto de control coercitivo, amenaza y vulneración de derechos.<br><br>Desde esta perspectiva, el presente documento incorpora la necesidad de visibilizar patrones específicos de daño que afectan a niñas, niños y adolescentes en contextos de violencia de género. Entre ellos, adquiere especial relevancia la llamada violencia vicaria, entendida como el uso de hijas e hijos para causar daño a la madre y prolongar el dominio.<br><br>Esta mirada permite comprender que la afectación no se limita a los episodios extremos o letales, sino que se despliega en un continuum de violencia cotidiana: exposición reiterada al miedo, inestabilidad de rutinas, manipulación emocional, desautorización del cuidado y erosión progresiva de la seguridad afectiva. En consecuencia, se refuerza la idea de que la protección debe activarse ante los primeros indicios, incluso cuando la violencia adopta formas psicológicas o económicas menos visibles, pero igualmente lesivas. <br><br>En este marco, el documento asume el cambio conceptual que desplaza a la infancia de la categoría de ‘testigo’ hacia la de ‘víctima’, al reconocer que la exposición sostenida a la violencia genera daños equiparables a los de la violencia directa. Este reconocimiento no es solo terminológico: implica revisar el lenguaje institucional de modo que niñas, niños y adolescentes aparezcan como sujetos de derechos y destinatarios y destinatarias de medidas de protección específicas, evitando vacíos de intervención y respuestas tardías.