Healthy aging in frail older adults: Active aging project of a national survey
Saved in:
Seo, J., et al., Healthy aging in frail older adults: Active aging project of a national survey. International Journal of Nursing Studies, vol. 8, 2025, 11 p.
Ref.
605649
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Personas mayores, Envejecimiento, Vida independiente, Salud, Calidad de vida, Factores bienestar, Factor de riesgo, Apoyo social, Corea del Sur
Personas mayores, Envejecimiento, Vida independiente, Salud, Calidad de vida, Factores bienestar, Factor de riesgo, Apoyo social, Corea del Sur
Abstract:
El estudio construye un relato sobre el envejecimiento saludable en personas mayores frágiles que viven en la comunidad, mostrando cómo, incluso en contextos de vulnerabilidad física y funcional, es posible sostener la autonomía, la dignidad y una buena calidad de vida cuando se dan las condiciones adecuadas; a partir de una encuesta nacional realizada en Corea del Sur a más de quinientas personas mayores, el texto describe la fragilidad no como un destino inevitable de dependencia, sino como un escenario en el que interactúan capacidades individuales y apoyos sociales, y donde el envejecimiento saludable se define por la posibilidad de seguir participando activamente en la vida cotidiana; el relato avanza señalando que la clave de este proceso es la independencia en las actividades diarias, un hilo conductor que conecta la función cognitiva y física, la percepción subjetiva de la salud, la resiliencia personal y el apoyo social, mostrando que no basta con conservar el cuerpo o la mente, sino que es fundamental mantener la confianza para actuar, moverse y decidir en el día a día; el estudio revela que la resiliencia emerge como un motor silencioso que permite a las personas mayores adaptarse a las pérdidas, recuperarse del estrés y seguir implicadas en la vida, mientras que el apoyo social, aunque no siempre actúa de forma directa, sostiene la participación cotidiana y combate el aislamiento, reforzando el bienestar; a lo largo del texto se subraya también el peso de las desigualdades, como la situación económica, que condicionan las oportunidades de envejecer saludablemente, y se plantea que el envejecimiento activo no debe entenderse solo como actividad física, sino como la capacidad de seguir conectado, autónomo y con sentido vital; finalmente, el estudio concluye que promover el envejecimiento saludable en personas mayores frágiles exige estrategias integrales que fortalezcan la resiliencia, fomenten el apoyo social y faciliten la participación en actividades cotidianas, ofreciendo una mirada esperanzadora que desplaza el foco del deterioro hacia las posibilidades reales de vivir mejor, incluso en la fragilidad.
El estudio construye un relato sobre el envejecimiento saludable en personas mayores frágiles que viven en la comunidad, mostrando cómo, incluso en contextos de vulnerabilidad física y funcional, es posible sostener la autonomía, la dignidad y una buena calidad de vida cuando se dan las condiciones adecuadas; a partir de una encuesta nacional realizada en Corea del Sur a más de quinientas personas mayores, el texto describe la fragilidad no como un destino inevitable de dependencia, sino como un escenario en el que interactúan capacidades individuales y apoyos sociales, y donde el envejecimiento saludable se define por la posibilidad de seguir participando activamente en la vida cotidiana; el relato avanza señalando que la clave de este proceso es la independencia en las actividades diarias, un hilo conductor que conecta la función cognitiva y física, la percepción subjetiva de la salud, la resiliencia personal y el apoyo social, mostrando que no basta con conservar el cuerpo o la mente, sino que es fundamental mantener la confianza para actuar, moverse y decidir en el día a día; el estudio revela que la resiliencia emerge como un motor silencioso que permite a las personas mayores adaptarse a las pérdidas, recuperarse del estrés y seguir implicadas en la vida, mientras que el apoyo social, aunque no siempre actúa de forma directa, sostiene la participación cotidiana y combate el aislamiento, reforzando el bienestar; a lo largo del texto se subraya también el peso de las desigualdades, como la situación económica, que condicionan las oportunidades de envejecer saludablemente, y se plantea que el envejecimiento activo no debe entenderse solo como actividad física, sino como la capacidad de seguir conectado, autónomo y con sentido vital; finalmente, el estudio concluye que promover el envejecimiento saludable en personas mayores frágiles exige estrategias integrales que fortalezcan la resiliencia, fomenten el apoyo social y faciliten la participación en actividades cotidianas, ofreciendo una mirada esperanzadora que desplaza el foco del deterioro hacia las posibilidades reales de vivir mejor, incluso en la fragilidad.