Informe de indicadores de pobreza energética en España 2024
Guardado en:
Romero, J., et al., Informe de indicadores de pobreza energética en España 2024. Madrid, Cátedra de Energía y Pobreza - Universidad Pontificia de Comillas, 2025, 36 p.
Ref.
605333
Localización:
SIIS Archivo / DFB Archivo
Palabras clave:
Pobreza energética, Exclusión social, Desigualdad social, Indicadores, Datos estadísticos, Resultados, España
Pobreza energética, Exclusión social, Desigualdad social, Indicadores, Datos estadísticos, Resultados, España
Resumen:
En 2024, la pobreza energética en España vivió un año de calma tensa. Tras los sobresaltos de los ejercicios anteriores, la caída de los precios de la energía alivió a muchos hogares, pero no lo suficiente como para transformar el panorama. Algunos indicadores mejoraron tímidamente, otros permanecieron estancados y varios continuaron mostrando cifras preocupantes. Mientras el gasto desproporcionado se redujo levemente, el infraconsumo siguió creciendo, revelando que muchos hogares aún renuncian a necesidades básicas para llegar a fin de mes.<br><br>Los indicadores subjetivos dibujaron una realidad persistente: casi uno de cada diez hogares seguía acumulando retrasos en sus facturas y millones de personas declararon no poder mantener una temperatura adecuada en invierno. Los análisis más profundos mostraron que la pobreza energética oculta —la que no se ve a simple vista— continúa afectando a más de una cuarta parte de los hogares, especialmente a los más vulnerables<br><br>Pero la gran revelación del informe fueron los hogares en alquiler. Este grupo emergió como el epicentro de la vulnerabilidad: más retrasos en pagos, peores condiciones térmicas y una mayor incapacidad para asumir los costes energéticos. El retrato final es el de un país en el que la mejora de precios no basta por sí sola y donde la lucha contra la pobreza energética avanza, pero lentamente, dejando claro que las desigualdades territoriales, económicas y habitacionales aún marcan profundamente el acceso a servicios energéticos dignos.
En 2024, la pobreza energética en España vivió un año de calma tensa. Tras los sobresaltos de los ejercicios anteriores, la caída de los precios de la energía alivió a muchos hogares, pero no lo suficiente como para transformar el panorama. Algunos indicadores mejoraron tímidamente, otros permanecieron estancados y varios continuaron mostrando cifras preocupantes. Mientras el gasto desproporcionado se redujo levemente, el infraconsumo siguió creciendo, revelando que muchos hogares aún renuncian a necesidades básicas para llegar a fin de mes.<br><br>Los indicadores subjetivos dibujaron una realidad persistente: casi uno de cada diez hogares seguía acumulando retrasos en sus facturas y millones de personas declararon no poder mantener una temperatura adecuada en invierno. Los análisis más profundos mostraron que la pobreza energética oculta —la que no se ve a simple vista— continúa afectando a más de una cuarta parte de los hogares, especialmente a los más vulnerables<br><br>Pero la gran revelación del informe fueron los hogares en alquiler. Este grupo emergió como el epicentro de la vulnerabilidad: más retrasos en pagos, peores condiciones térmicas y una mayor incapacidad para asumir los costes energéticos. El retrato final es el de un país en el que la mejora de precios no basta por sí sola y donde la lucha contra la pobreza energética avanza, pero lentamente, dejando claro que las desigualdades territoriales, económicas y habitacionales aún marcan profundamente el acceso a servicios energéticos dignos.