The state of the world’s children 2025. Ending child poverty: our shared imperative
Furkejuvvon:
UNICEF Innocenti – Global Office of Research and Foresight, The state of the world’s children 2025. Ending child poverty: our shared imperative. Florencia, Unicef, 2025, 80 p.
Ref.
605194
Sajádat:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Infancia, Menores, Pobreza, Exclusión social, Hogares, Familia, Nivel de ingresos, Protección social, Políticas públicas, Ayudas a la familia, Prestaciones económicas, Nutrición, Escolarización, Efectos, Actitudes sociales, Recomendaciones, Panorama internacional
Infancia, Menores, Pobreza, Exclusión social, Hogares, Familia, Nivel de ingresos, Protección social, Políticas públicas, Ayudas a la familia, Prestaciones económicas, Nutrición, Escolarización, Efectos, Actitudes sociales, Recomendaciones, Panorama internacional
Abstrákta:
Este informe expone cómo la pobreza infantil, entendida tanto como carencia monetaria como privación multidimensional, sigue afectando a cientos de millones de niños en todo el mundo y amenaza con agravarse debido a crisis convergentes como los conflictos armados, el cambio climático, la desaceleración económica, el endeudamiento de los países de ingresos bajos y las drásticas reducciones en la ayuda internacional. El documento muestra que 412 millones de niños viven en pobreza extrema y 417 millones sufren privaciones severas en áreas esenciales como educación, salud, vivienda, nutrición, agua y saneamiento, con una concentración crítica en África subsahariana y Asia meridional. Destaca además que, aunque desde el año 2000 se habían logrado avances, estos progresos se han estancado o revertido tras crisis como la COVID-19, que sumó 20 millones de nuevos niños en pobreza extrema, y que fenómenos crecientes —como desastres climáticos, desplazamientos forzados y sistemas educativos frágiles— están ampliando desigualdades, incluyendo la brecha digital que dejó a millones sin escolarización durante la pandemia.<br><br>El texto también incorpora testimonios de jóvenes de diversos países que describen la pobreza como una estructura que condiciona oportunidades, salud mental, acceso a educación y seguridad, y que demandan sistemas más equitativos, financiamiento para iniciativas juveniles, educación continua y accesible, protección efectiva y una participación real en la toma de decisiones. Finalmente, el informe subraya que acabar con la pobreza infantil es posible si los países priorizan a la niñez mediante políticas integradas —transferencias sociales, servicios públicos sólidos, inversión sostenida, empleo digno para cuidadores y reformas estructurales— y si la comunidad internacional aborda el endeudamiento y restaura la financiación esencial para que ningún niño vea comprometido su futuro por decisiones ajenas a su control.
Este informe expone cómo la pobreza infantil, entendida tanto como carencia monetaria como privación multidimensional, sigue afectando a cientos de millones de niños en todo el mundo y amenaza con agravarse debido a crisis convergentes como los conflictos armados, el cambio climático, la desaceleración económica, el endeudamiento de los países de ingresos bajos y las drásticas reducciones en la ayuda internacional. El documento muestra que 412 millones de niños viven en pobreza extrema y 417 millones sufren privaciones severas en áreas esenciales como educación, salud, vivienda, nutrición, agua y saneamiento, con una concentración crítica en África subsahariana y Asia meridional. Destaca además que, aunque desde el año 2000 se habían logrado avances, estos progresos se han estancado o revertido tras crisis como la COVID-19, que sumó 20 millones de nuevos niños en pobreza extrema, y que fenómenos crecientes —como desastres climáticos, desplazamientos forzados y sistemas educativos frágiles— están ampliando desigualdades, incluyendo la brecha digital que dejó a millones sin escolarización durante la pandemia.<br><br>El texto también incorpora testimonios de jóvenes de diversos países que describen la pobreza como una estructura que condiciona oportunidades, salud mental, acceso a educación y seguridad, y que demandan sistemas más equitativos, financiamiento para iniciativas juveniles, educación continua y accesible, protección efectiva y una participación real en la toma de decisiones. Finalmente, el informe subraya que acabar con la pobreza infantil es posible si los países priorizan a la niñez mediante políticas integradas —transferencias sociales, servicios públicos sólidos, inversión sostenida, empleo digno para cuidadores y reformas estructurales— y si la comunidad internacional aborda el endeudamiento y restaura la financiación esencial para que ningún niño vea comprometido su futuro por decisiones ajenas a su control.