Social connections and loneliness in OECD Countries
-д хадгалсан:
Organisation for Economic Co-operation and Development, Social connections and loneliness in OECD Countries. París, OECD Publishing, 2025, 197 p.
Ref.
604814
Байршил:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Personas mayores, Soledad, Exclusión social, Relaciones sociales, Entorno social, Calidad de vida, Bienestar, Salud, Factor de riesgo, Desigualdad social, Edad, Sexo, Situación socioeconómica, Factores socioeconómicos, Nuevas tecnologías, Internet, Factor de protección, Políticas públicas, Datos estadísticos, Percepción, Tendencias, Experiencias, Recomendaciones, OCDE, Panorama internacional
Personas mayores, Soledad, Exclusión social, Relaciones sociales, Entorno social, Calidad de vida, Bienestar, Salud, Factor de riesgo, Desigualdad social, Edad, Sexo, Situación socioeconómica, Factores socioeconómicos, Nuevas tecnologías, Internet, Factor de protección, Políticas públicas, Datos estadísticos, Percepción, Tendencias, Experiencias, Recomendaciones, OCDE, Panorama internacional
Хураангуй:
Las conexiones sociales —la manera en que nos relacionamos y compartimos con los demás— influyen profundamente en nuestra salud, en las oportunidades de empleo, en la educación y en la participación en la vida pública. El nuevo informe de la OCDE parte de los hallazgos de How’s Life? para ofrecer una mirada amplia y detallada sobre cómo se conectan las personas en los distintos países miembros, y por qué esta dimensión se ha convertido en una prioridad creciente para las políticas públicas. El estudio, basado en una gran cantidad de datos oficiales combinados, compara la calidad y la cantidad de las relaciones sociales entre distintos grupos de población, y observa cómo han cambiado con el tiempo. Los resultados dibujan una tendencia preocupante: hoy nos reunimos en persona con menos frecuencia que antes, y las sensaciones de conexión y pertenencia empezaron a deteriorarse especialmente a raíz de la pandemia de COVID-19. El informe también revela que los hombres y los jóvenes —tradicionalmente percibidos como menos vulnerables al aislamiento— son quienes han sufrido algunos de los mayores descensos en sus niveles de conexión social. Además, las carencias en este ámbito suelen ir de la mano de otras formas de desventaja, como la precariedad económica, la soledad o la vejez. Las causas son complejas y se entrelazan con factores socioeconómicos, ambientales y estructurales. Por eso, la OCDE plantea que fortalecer la infraestructura social y aprovechar de forma inteligente las tecnologías digitales puede ser clave para reconstruir vínculos y reducir la desconexión que atraviesa nuestras sociedades.
Las conexiones sociales —la manera en que nos relacionamos y compartimos con los demás— influyen profundamente en nuestra salud, en las oportunidades de empleo, en la educación y en la participación en la vida pública. El nuevo informe de la OCDE parte de los hallazgos de How’s Life? para ofrecer una mirada amplia y detallada sobre cómo se conectan las personas en los distintos países miembros, y por qué esta dimensión se ha convertido en una prioridad creciente para las políticas públicas. El estudio, basado en una gran cantidad de datos oficiales combinados, compara la calidad y la cantidad de las relaciones sociales entre distintos grupos de población, y observa cómo han cambiado con el tiempo. Los resultados dibujan una tendencia preocupante: hoy nos reunimos en persona con menos frecuencia que antes, y las sensaciones de conexión y pertenencia empezaron a deteriorarse especialmente a raíz de la pandemia de COVID-19. El informe también revela que los hombres y los jóvenes —tradicionalmente percibidos como menos vulnerables al aislamiento— son quienes han sufrido algunos de los mayores descensos en sus niveles de conexión social. Además, las carencias en este ámbito suelen ir de la mano de otras formas de desventaja, como la precariedad económica, la soledad o la vejez. Las causas son complejas y se entrelazan con factores socioeconómicos, ambientales y estructurales. Por eso, la OCDE plantea que fortalecer la infraestructura social y aprovechar de forma inteligente las tecnologías digitales puede ser clave para reconstruir vínculos y reducir la desconexión que atraviesa nuestras sociedades.