Cognitive decline before and after mid-to-late-life smoking cessation: a longitudinal analysis of prospective cohort studies from 12 countries
Uloženo v:
Bloomberg, M., et al., Cognitive decline before and after mid-to-late-life smoking cessation: a longitudinal analysis of prospective cohort studies from 12 countries. The Lancet Healthy Longevity, vol. 6, n. 9, 2025, 8 p.
Ref.
604565
Umístění:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Personas mayores, Drogodependencias, Tabaco, Consumo, Factor de riesgo, Deterioro cognitivo, Prevención, Estudio longitudinal
Personas mayores, Drogodependencias, Tabaco, Consumo, Factor de riesgo, Deterioro cognitivo, Prevención, Estudio longitudinal
Abstrakt:
Este estudio analiza cómo dejar de fumar en la mediana o avanzada edad influye en el deterioro cognitivo a largo plazo. Utilizando datos de 18 años provenientes de tres grandes estudios longitudinales —ELSA (Inglaterra), SHARE (Europa) y HRS (EE. UU.)— que abarcan 9.436 personas de 40 a 89 años, los investigadores compararon fumadores que abandonaron el hábito con otros que continuaron fumando, emparejados por edad, nivel educativo, país y rendimiento cognitivo inicial. Mediante modelos lineales mixtos por segmentos, se evaluaron dos funciones mentales clave: la memoria episódica y la fluidez verbal, tanto antes como después de dejar de fumar. Los resultados muestran que, durante los seis años previos al cese, ambos grupos tuvieron tasas similares de declive cognitivo; sin embargo, en los seis años posteriores, quienes dejaron de fumar presentaron una desaceleración significativa en la pérdida de memoria y fluidez (diferencias de 0,05 desviaciones estándar en ambos casos), independientemente de la edad al momento de dejarlo. Esto sugiere que incluso en la madurez o vejez, abandonar el tabaco puede revertir parcialmente los daños cognitivos acumulados, retardando el envejecimiento cerebral hasta tres años en un periodo de seis. El trabajo destaca que los efectos nocivos del tabaco sobre la cognición —mediados por estrés oxidativo, inflamación y enfermedades cardiovasculares— no son irreversibles, y que los beneficios de la cesación pueden compararse, en magnitud, con los logrados por terapias farmacológicas actuales contra el Alzheimer. Así, los autores concluyen que dejar de fumar a cualquier edad ofrece ventajas mensurables para la salud cerebral y debería considerarse un argumento central en las políticas públicas y campañas de prevención del deterioro cognitivo y la demencia.
Este estudio analiza cómo dejar de fumar en la mediana o avanzada edad influye en el deterioro cognitivo a largo plazo. Utilizando datos de 18 años provenientes de tres grandes estudios longitudinales —ELSA (Inglaterra), SHARE (Europa) y HRS (EE. UU.)— que abarcan 9.436 personas de 40 a 89 años, los investigadores compararon fumadores que abandonaron el hábito con otros que continuaron fumando, emparejados por edad, nivel educativo, país y rendimiento cognitivo inicial. Mediante modelos lineales mixtos por segmentos, se evaluaron dos funciones mentales clave: la memoria episódica y la fluidez verbal, tanto antes como después de dejar de fumar. Los resultados muestran que, durante los seis años previos al cese, ambos grupos tuvieron tasas similares de declive cognitivo; sin embargo, en los seis años posteriores, quienes dejaron de fumar presentaron una desaceleración significativa en la pérdida de memoria y fluidez (diferencias de 0,05 desviaciones estándar en ambos casos), independientemente de la edad al momento de dejarlo. Esto sugiere que incluso en la madurez o vejez, abandonar el tabaco puede revertir parcialmente los daños cognitivos acumulados, retardando el envejecimiento cerebral hasta tres años en un periodo de seis. El trabajo destaca que los efectos nocivos del tabaco sobre la cognición —mediados por estrés oxidativo, inflamación y enfermedades cardiovasculares— no son irreversibles, y que los beneficios de la cesación pueden compararse, en magnitud, con los logrados por terapias farmacológicas actuales contra el Alzheimer. Así, los autores concluyen que dejar de fumar a cualquier edad ofrece ventajas mensurables para la salud cerebral y debería considerarse un argumento central en las políticas públicas y campañas de prevención del deterioro cognitivo y la demencia.