Valoración geriátrica integral. En: Tratado de geriatría para residentes

Gardado en:
Sanjoaquín, A., et al., Valoración geriátrica integral. En: Tratado de geriatría para residentes. Madrid, Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, 2006, p. 59-68.
Ref. 604550
Localización: SIIS Archivo
Palabras clave:
Personas mayores, Diagnóstico, Necesidades, Instrumentos técnicos
Resumo:
La Valoración Geriátrica Integral (VGI) es un proceso diagnóstico estructurado, dinámico e interdisciplinar destinado a identificar y cuantificar los problemas, necesidades y capacidades del adulto mayor en las esferas clínica, funcional, mental y social, con el objetivo de optimizar recursos, diseñar estrategias terapéuticas adecuadas y mejorar la autonomía y calidad de vida. Se aplica a pacientes geriátricos, generalmente mayores de 75 años, con pluripatología, discapacidad, deterioro cognitivo o problemas sociales asociados, y busca mejorar la exactitud diagnóstica, descubrir patologías tratables no detectadas, reducir la mortalidad y evitar institucionalizaciones innecesarias. La valoración clínica aborda la presentación atípica de las enfermedades en el anciano, la pluripatología y el riesgo de iatrogenia, e incluye anamnesis detallada (antecedentes, farmacología, nutrición) y exploración física completa. La esfera funcional evalúa la capacidad para realizar actividades básicas, instrumentales y avanzadas de la vida diaria mediante escalas como Katz, Barthel, Lawton y Brody, y Cruz Roja. La esfera mental comprende la valoración cognitiva, afectiva y conductual a través de test como el Mini-Mental, Pfeiffer, Test del reloj, Set-Test o el Test de los siete minutos, y considera la fragilidad cognitiva y afectiva relacionada con enfermedades, aislamiento o depresión. La valoración afectiva se centra en la detección de depresión y ansiedad mediante escalas como la de Yesavage, Hamilton o Zung, dada su elevada prevalencia e impacto sobre la funcionalidad. Finalmente, la valoración social examina el entorno, el soporte familiar y los recursos del paciente con instrumentos como la Escala de Gijón, OARS o la Escala de Filadelfia, además de evaluar la sobrecarga del cuidador mediante la Escala de Zarit. En conjunto, la VGI se erige como la herramienta fundamental de la práctica geriátrica moderna, integrando la atención médica, psicológica y social para garantizar una atención centrada en la persona y en la preservación de su independencia funcional y digni