Spousal care and pain among the population aged 65 years and older: a european analysis
Saved in:
Barbosa, F., et al., Spousal care and pain among the population aged 65 years and older: a european analysis. Frontiers in Medicine, vol. 8, 2021, 10 p.
Ref.
604503
Palabras clave:
Personas mayores, Cuidadores, Pareja, Dolor, Estudio comparativo, Evaluación, Recomendaciones, Europa
Personas mayores, Cuidadores, Pareja, Dolor, Estudio comparativo, Evaluación, Recomendaciones, Europa
Abstract:
Este artículo examina la relación entre el cuidado conyugal y la presencia de dolor en personas mayores de 65 años en Europa, utilizando datos de más de 26.000 participantes de 17 países procedentes de la sexta ola del estudio SHARE (Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe). Se compararon 1.895 cuidadores de su cónyuge con 24.406 no cuidadores, analizando factores sociodemográficos, de salud y bienestar. Los resultados revelaron que los cuidadores conyugales informan significativamente más dolor (63,4%) que los no cuidadores (50,3%), con variaciones notables entre países: Portugal, España, Francia, Italia y Eslovenia registraron las tasas más altas (más del 70%), mientras que Dinamarca, Suiza y Suecia presentaron las más bajas (en torno al 40%). El análisis multinivel mostró que, incluso controlando por edad, género, nivel educativo, ingresos, enfermedades crónicas, limitaciones funcionales, depresión y satisfacción vital, ser cuidador del cónyuge aumenta en un 30% la probabilidad de experimentar dolor. Los cuidadores eran en general mayores, con menor nivel educativo, más inactivos físicamente, más deprimidos y menos satisfechos con la vida que los no cuidadores. El estudio subraya que el dolor en cuidadores conyugales mayores constituye un problema de salud pública y que las diferencias entre países reflejan desigualdades estructurales en los sistemas de bienestar y atención a largo plazo, siendo más acentuadas en los países del sur y este de Europa, donde el cuidado familiar recae principalmente en el hogar y los apoyos formales son escasos. Los autores concluyen que los cuidadores conyugales mayores deben considerarse un grupo prioritario de atención sanitaria y social, recomendando políticas europeas que integren servicios multidisciplinares, apoyo económico y medidas preventivas para aliviar la carga del cuidado y reducir el impacto del dolor crónico sobre su calidad de vida.
Este artículo examina la relación entre el cuidado conyugal y la presencia de dolor en personas mayores de 65 años en Europa, utilizando datos de más de 26.000 participantes de 17 países procedentes de la sexta ola del estudio SHARE (Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe). Se compararon 1.895 cuidadores de su cónyuge con 24.406 no cuidadores, analizando factores sociodemográficos, de salud y bienestar. Los resultados revelaron que los cuidadores conyugales informan significativamente más dolor (63,4%) que los no cuidadores (50,3%), con variaciones notables entre países: Portugal, España, Francia, Italia y Eslovenia registraron las tasas más altas (más del 70%), mientras que Dinamarca, Suiza y Suecia presentaron las más bajas (en torno al 40%). El análisis multinivel mostró que, incluso controlando por edad, género, nivel educativo, ingresos, enfermedades crónicas, limitaciones funcionales, depresión y satisfacción vital, ser cuidador del cónyuge aumenta en un 30% la probabilidad de experimentar dolor. Los cuidadores eran en general mayores, con menor nivel educativo, más inactivos físicamente, más deprimidos y menos satisfechos con la vida que los no cuidadores. El estudio subraya que el dolor en cuidadores conyugales mayores constituye un problema de salud pública y que las diferencias entre países reflejan desigualdades estructurales en los sistemas de bienestar y atención a largo plazo, siendo más acentuadas en los países del sur y este de Europa, donde el cuidado familiar recae principalmente en el hogar y los apoyos formales son escasos. Los autores concluyen que los cuidadores conyugales mayores deben considerarse un grupo prioritario de atención sanitaria y social, recomendando políticas europeas que integren servicios multidisciplinares, apoyo económico y medidas preventivas para aliviar la carga del cuidado y reducir el impacto del dolor crónico sobre su calidad de vida.