Dog ownership for people with substance use disorder: self-reported influence on substance use and mental health
Gardado en:
Kerr-Little, A., et al., Dog ownership for people with substance use disorder: self-reported influence on substance use and mental health. Substance Abuse Treatment, Prevention, and Policy, vol. 20:27, 2025, 10 p.
Ref.
603719
Localización:
SIIS Archivo (R.1834)
Palabras clave:
Drogodependencias, Salud mental, Desintoxicación, Perros, Estudio cualitativo, Datos estadísticos, EE.UU.
Drogodependencias, Salud mental, Desintoxicación, Perros, Estudio cualitativo, Datos estadísticos, EE.UU.
Resumo:
Se ha reportado que tener un perro influye de manera positiva en la vida de las personas con trastorno por consumo de sustancias, favoreciendo la conexión social, el sentido de pertenencia y una mayor estructura en la vida cotidiana. <br><br> No obstante, las formas específicas en que la tenencia de un perro impacta directamente en el consumo de sustancias y en la salud mental continúan siendo poco exploradas. <br><br> Este estudio tuvo como objetivo comprender cómo las personas con este trastorno percibían que tener un perro influía en su consumo de sustancias y en sus características de salud mental. <br><br> Se realizaron entrevistas cualitativas, semiestructuradas y en profundidad con ocho personas que tenían experiencia tanto en el trastorno como en la tenencia de perros. Los datos se recopilaron y analizaron a través de un proceso de análisis de contenido cualitativo estructurado en cuatro pasos. <br><br> Del análisis surgieron tres categorías principales. La relación única con el perro favoreció la construcción de una nueva identidad en los participantes, algo que previamente no habían podido alcanzar. <br><br> La tenencia de un perro proporcionó a los participantes una autoestima más positiva y reforzó el valor personal que se atribuían. Esto les permitió alejarse de patrones impulsivos o habituales de consumo y adoptar un enfoque más intencional y menos dañino. <br><br> La relación con el perro también pareció estabilizar su salud mental, facilitando el afrontamiento de episodios depresivos y acelerando la recuperación de estados de ánimo negativos.
Se ha reportado que tener un perro influye de manera positiva en la vida de las personas con trastorno por consumo de sustancias, favoreciendo la conexión social, el sentido de pertenencia y una mayor estructura en la vida cotidiana. <br><br> No obstante, las formas específicas en que la tenencia de un perro impacta directamente en el consumo de sustancias y en la salud mental continúan siendo poco exploradas. <br><br> Este estudio tuvo como objetivo comprender cómo las personas con este trastorno percibían que tener un perro influía en su consumo de sustancias y en sus características de salud mental. <br><br> Se realizaron entrevistas cualitativas, semiestructuradas y en profundidad con ocho personas que tenían experiencia tanto en el trastorno como en la tenencia de perros. Los datos se recopilaron y analizaron a través de un proceso de análisis de contenido cualitativo estructurado en cuatro pasos. <br><br> Del análisis surgieron tres categorías principales. La relación única con el perro favoreció la construcción de una nueva identidad en los participantes, algo que previamente no habían podido alcanzar. <br><br> La tenencia de un perro proporcionó a los participantes una autoestima más positiva y reforzó el valor personal que se atribuían. Esto les permitió alejarse de patrones impulsivos o habituales de consumo y adoptar un enfoque más intencional y menos dañino. <br><br> La relación con el perro también pareció estabilizar su salud mental, facilitando el afrontamiento de episodios depresivos y acelerando la recuperación de estados de ánimo negativos.