“It’s nothing personal”: understanding barriers to relational harm reduction practices during inpatient hospitalization
Saved in:
Leon, K., et al., “It’s nothing personal”: understanding barriers to relational harm reduction practices during inpatient hospitalization. Harm Reduction Journal, vol. 22, n. 104, 2025, 9 p.
Ref.
603184
Sted:
SIIS Archivo (R.1830)
Palabras clave:
Drogodependencias, Drogas, Consumo, Intoxicación, Hospitalización, Alto riesgo, EE.UU.
Drogodependencias, Drogas, Consumo, Intoxicación, Hospitalización, Alto riesgo, EE.UU.
Abstract:
Estados Unidos atraviesa una crisis de sobredosis severa y persistente: en 2023, se registraron aproximadamente 105,303 muertes por sobredosis. <br><br> Esta situación se ha visto agravada por el aumento de complicaciones infecciosas asociadas al consumo de drogas, como la endocarditis, infecciones de piel y tejidos blandos, VIH y hepatitis C. Estas condiciones suelen requerir hospitalizaciones prolongadas para recibir antibióticos intravenosos y estabilización médica. <br><br> Aunque las personas que consumen drogas (PWUD) siempre han estado en mayor riesgo de desarrollar estas complicaciones, la aparición de la xilazina en el suministro no regulado de fentanilo ha intensificado aún más el problema. <br><br> Particularmente, las personas que se inyectan drogas enfrentan riesgos más altos de infecciones y sufren un estigma considerable debido a su forma de consumo. <br><br> Además, la variación regional en el contenido del suministro de drogas no reguladas ha dado lugar a complicaciones médicas aún más graves, incluyendo heridas severas asociadas con xilazina y síntomas de abstinencia vinculados a la medetomidina. <br><br> Estos efectos agravan los desafíos en el tratamiento hospitalario. <br><br> Las personas que consumen drogas enfrentan múltiples barreras para completar sus tratamientos en hospitales. Entre ellas destacan el manejo inadecuado del dolor y la abstinencia, relaciones tensas con el personal sanitario y condiciones restrictivas en los hospitales que se asemejan a un entorno carcelario. <br><br> Estos factores contribuyen al abandono prematuro de la atención médica, lo que pone en riesgo la salud y la recuperación de los pacientes.
Estados Unidos atraviesa una crisis de sobredosis severa y persistente: en 2023, se registraron aproximadamente 105,303 muertes por sobredosis. <br><br> Esta situación se ha visto agravada por el aumento de complicaciones infecciosas asociadas al consumo de drogas, como la endocarditis, infecciones de piel y tejidos blandos, VIH y hepatitis C. Estas condiciones suelen requerir hospitalizaciones prolongadas para recibir antibióticos intravenosos y estabilización médica. <br><br> Aunque las personas que consumen drogas (PWUD) siempre han estado en mayor riesgo de desarrollar estas complicaciones, la aparición de la xilazina en el suministro no regulado de fentanilo ha intensificado aún más el problema. <br><br> Particularmente, las personas que se inyectan drogas enfrentan riesgos más altos de infecciones y sufren un estigma considerable debido a su forma de consumo. <br><br> Además, la variación regional en el contenido del suministro de drogas no reguladas ha dado lugar a complicaciones médicas aún más graves, incluyendo heridas severas asociadas con xilazina y síntomas de abstinencia vinculados a la medetomidina. <br><br> Estos efectos agravan los desafíos en el tratamiento hospitalario. <br><br> Las personas que consumen drogas enfrentan múltiples barreras para completar sus tratamientos en hospitales. Entre ellas destacan el manejo inadecuado del dolor y la abstinencia, relaciones tensas con el personal sanitario y condiciones restrictivas en los hospitales que se asemejan a un entorno carcelario. <br><br> Estos factores contribuyen al abandono prematuro de la atención médica, lo que pone en riesgo la salud y la recuperación de los pacientes.