The influence of assistance in home-based exercise programmes for individuals with intellectual disabilities
Saved in:
Noerr, K., et al., The influence of assistance in home-based exercise programmes for individuals with intellectual disabilities. Journal of Intellectual Disability Research, vol. 69, n. 1, 2025, p. 55-64.
Ref.
603135
Location:
SIIS Archivo (R.104)
Palabras clave:
Adolescentes, Adultos, Discapacidad intelectual, Autonomía personal, Ejercicio físico, Calidad de vida, Datos estadísticos, EE.UU.
Adolescentes, Adultos, Discapacidad intelectual, Autonomía personal, Ejercicio físico, Calidad de vida, Datos estadísticos, EE.UU.
Abstract:
La discapacidad intelectual representa una de las discapacidades de mayor prevalencia en Estados Unidos, con un impacto estimado en alrededor de 7,4 millones de personas. <br><br> A escala global, su prevalencia varía considerablemente, oscilando entre el 0,33 % y el 2,42 % de la población, siendo más frecuente en regiones con menores indicadores sociodemográficos. <br><br> Se trata de un grupo complejo de trastornos del neurodesarrollo que pueden ejercer una influencia significativa en múltiples aspectos de la vida diaria y la calidad de vida de quienes los presentan. <br><br> Entre los factores que condicionan esta influencia, destacan las barreras que dificultan el autocuidado y la adherencia a la actividad física. Estas limitaciones, relacionadas con las conductas adaptativas, afectan especialmente al desarrollo de habilidades esenciales para la vida cotidiana, como las actividades de la vida diaria. <br><br> A pesar del progreso en la comprensión de las causas de la discapacidad intelectual, sigue existiendo una carencia de consenso respecto a las intervenciones más eficaces para apoyar a esta población, sobre todo en lo relativo al fomento de conductas adaptativas. <br><br> Dentro de estas conductas, la actividad física ocupa un lugar relevante, ya que su práctica regular se asocia con mayores niveles de autonomía, hábitos saludables y prevención de comorbilidades en adolescentes y adultos con discapacidad intelectual. <br><br> Sin embargo, para lograr estos beneficios, resulta imprescindible un enfoque adaptativo que tenga en cuenta las particularidades de esta población. <br><br> En este sentido, persiste una necesidad constante de investigación centrada en el manejo adaptativo de la conducta, como vía para mejorar tanto la salud física como el bienestar general de las personas con discapacidad intelectual.
La discapacidad intelectual representa una de las discapacidades de mayor prevalencia en Estados Unidos, con un impacto estimado en alrededor de 7,4 millones de personas. <br><br> A escala global, su prevalencia varía considerablemente, oscilando entre el 0,33 % y el 2,42 % de la población, siendo más frecuente en regiones con menores indicadores sociodemográficos. <br><br> Se trata de un grupo complejo de trastornos del neurodesarrollo que pueden ejercer una influencia significativa en múltiples aspectos de la vida diaria y la calidad de vida de quienes los presentan. <br><br> Entre los factores que condicionan esta influencia, destacan las barreras que dificultan el autocuidado y la adherencia a la actividad física. Estas limitaciones, relacionadas con las conductas adaptativas, afectan especialmente al desarrollo de habilidades esenciales para la vida cotidiana, como las actividades de la vida diaria. <br><br> A pesar del progreso en la comprensión de las causas de la discapacidad intelectual, sigue existiendo una carencia de consenso respecto a las intervenciones más eficaces para apoyar a esta población, sobre todo en lo relativo al fomento de conductas adaptativas. <br><br> Dentro de estas conductas, la actividad física ocupa un lugar relevante, ya que su práctica regular se asocia con mayores niveles de autonomía, hábitos saludables y prevención de comorbilidades en adolescentes y adultos con discapacidad intelectual. <br><br> Sin embargo, para lograr estos beneficios, resulta imprescindible un enfoque adaptativo que tenga en cuenta las particularidades de esta población. <br><br> En este sentido, persiste una necesidad constante de investigación centrada en el manejo adaptativo de la conducta, como vía para mejorar tanto la salud física como el bienestar general de las personas con discapacidad intelectual.