Painting workshops for people living with dementia as a means of expression and communication: revelations from our elders
Saved in:
Wyatt, M., Boddington, P., Painting workshops for people living with dementia as a means of expression and communication: revelations from our elders. Quality in Ageing and Older Adults, vol. 25, n. 4, 2024, p. 265-277.
Ref.
602779
Sted:
SIIS Archivo (R.1650)
Palabras clave:
Personas mayores, Envejecimiento, Demencia, Deterioro cognitivo, Salud mental, Datos estadísticos, Reino Unido
Personas mayores, Envejecimiento, Demencia, Deterioro cognitivo, Salud mental, Datos estadísticos, Reino Unido
Abstract:
El texto aborda la deshumanización de las personas con demencia, un fenómeno que muchas veces ocurre de forma inadvertida. A menudo, el diagnóstico de demencia tiende a eclipsar la identidad de la persona, generando suposiciones erróneas sobre una incapacidad global. <br><br> Esto lleva a interpretar comportamientos, respuestas emocionales y dificultades de comunicación como simples manifestaciones del deterioro cognitivo, cuando en realidad podrían ser respuestas racionales al entorno o intentos legítimos de comunicación mal comprendidos. <br><br> Diversos estudios subrayan que incluso cuando algunas facultades, como el lenguaje, se ven afectadas, otras capacidades sociales y emocionales pueden permanecer activas y significativas, lo cual suele pasarse por alto. <br><br> Frente a esta situación, se plantea la necesidad urgente de nuevos modelos de atención que reconozcan y respondan a las experiencias subjetivas de quienes viven con demencia. Entre estas alternativas, las prácticas artísticas han adquirido un protagonismo creciente. <br><br> Numerosas investigaciones han demostrado que el arte no solo mejora el bienestar de las personas con demencia, sino que también potencia el vínculo entre estas y sus cuidadores. <br><br> Actividades artísticas como la música, la pintura, la narración o el teatro han demostrado tener efectos positivos en la evocación de recuerdos personales, el fortalecimiento de la memoria episódica y la expresión emocional. <br><br> Además, el arte proporciona oportunidades para el reconocimiento mutuo, la creatividad, la autodeterminación y el sentido de propósito. <br><br> Estas experiencias no solo benefician a las personas con demencia, sino también a sus cuidadores, al facilitar una comunicación más fluida, empática y significativa. <br><br> La interacción artística puede crear espacios donde el personal de atención y los familiares desarrollan mayor confianza, lo que refuerza una atención centrada en la persona. <br><br> En este sentido, el arte se convierte en una herramienta transformadora que contribuye a rehumanizar el cuidado, reconociendo la continuidad del ser más allá del diagnóstico.
El texto aborda la deshumanización de las personas con demencia, un fenómeno que muchas veces ocurre de forma inadvertida. A menudo, el diagnóstico de demencia tiende a eclipsar la identidad de la persona, generando suposiciones erróneas sobre una incapacidad global. <br><br> Esto lleva a interpretar comportamientos, respuestas emocionales y dificultades de comunicación como simples manifestaciones del deterioro cognitivo, cuando en realidad podrían ser respuestas racionales al entorno o intentos legítimos de comunicación mal comprendidos. <br><br> Diversos estudios subrayan que incluso cuando algunas facultades, como el lenguaje, se ven afectadas, otras capacidades sociales y emocionales pueden permanecer activas y significativas, lo cual suele pasarse por alto. <br><br> Frente a esta situación, se plantea la necesidad urgente de nuevos modelos de atención que reconozcan y respondan a las experiencias subjetivas de quienes viven con demencia. Entre estas alternativas, las prácticas artísticas han adquirido un protagonismo creciente. <br><br> Numerosas investigaciones han demostrado que el arte no solo mejora el bienestar de las personas con demencia, sino que también potencia el vínculo entre estas y sus cuidadores. <br><br> Actividades artísticas como la música, la pintura, la narración o el teatro han demostrado tener efectos positivos en la evocación de recuerdos personales, el fortalecimiento de la memoria episódica y la expresión emocional. <br><br> Además, el arte proporciona oportunidades para el reconocimiento mutuo, la creatividad, la autodeterminación y el sentido de propósito. <br><br> Estas experiencias no solo benefician a las personas con demencia, sino también a sus cuidadores, al facilitar una comunicación más fluida, empática y significativa. <br><br> La interacción artística puede crear espacios donde el personal de atención y los familiares desarrollan mayor confianza, lo que refuerza una atención centrada en la persona. <br><br> En este sentido, el arte se convierte en una herramienta transformadora que contribuye a rehumanizar el cuidado, reconociendo la continuidad del ser más allá del diagnóstico.