Efectos del ejercicio físico sobre la calidad del sueño, insomnio y somnolencia diurna en personas mayores. Revisión de la literatura

Guardado en:
Moreno, P., et al., Efectos del ejercicio físico sobre la calidad del sueño, insomnio y somnolencia diurna en personas mayores. Revisión de la literatura. Revista Española de Geriatría y Gerontología, vol. 55, n. 1, 2020, 8 p.
Ref. 602604
Localización: SIIS Archivo (R.355)
Palabras clave:
Personas mayores, Envejecimiento, Insomnio, Ejercicio físico, Evaluación de servicios, Literatura científica, España
Resumen:
El envejecimiento conlleva modificaciones fisiológicas que afectan las distintas fases del sueño, lo que se traduce en una mayor frecuencia de trastornos del sueño en la población mayor. <br><br> Habitualmente, las personas mayores que presentan alteraciones en el descanso nocturno recurren a tratamientos farmacológicos, los cuales, si bien pueden proporcionar alivio a corto plazo, implican efectos secundarios adversos y generan un elevado coste sanitario a largo plazo. <br><br> Frente a este panorama, la práctica de ejercicio físico se plantea como una alternativa viable, de bajo coste, accesible y con beneficios multifactoriales, no solo para la salud general sino también para la calidad del sueño. <br><br> En este contexto, el objetivo de la presente revisión fue identificar cómo influye la dosificación del ejercicio físico —definida por los principios de frecuencia, intensidad, tiempo y tipo de ejercicio (FITT, por sus siglas en inglés)— sobre variables relacionadas con el sueño como la calidad del mismo, el insomnio y la somnolencia diurna en personas mayores. <br><br> Los hallazgos obtenidos apuntan a que el ejercicio físico regular, especialmente aquel de intensidad moderada y realizado con una frecuencia de al menos tres veces por semana, tiene efectos positivos en la calidad del sueño, reduce los episodios de insomnio y disminuye la somnolencia durante el día. <br><br> Actividades como caminar, ejercicios aeróbicos, entrenamiento de resistencia moderada y prácticas mente-cuerpo como el tai chi o el yoga adaptado muestran resultados especialmente prometedores. <br><br> En conclusión, establecer protocolos de ejercicio físico adecuados para personas mayores podría representar un cambio de paradigma en el abordaje no farmacológico de los trastornos del sueño. <br><br> Esta alternativa no solo promueve una mejor calidad del descanso, sino que contribuye a una mejora general en el bienestar físico y mental de este grupo poblacional, haciendo evidente la necesidad de su incorporación en las estrategias de atención geriátrica.