Safety net of last resort: the evolution, determinants and adequacy of Dutch minimum income support
Gespeichert in:
Goderis, B., Safety net of last resort: the evolution, determinants and adequacy of Dutch minimum income support. Journal of Poverty and Social Justice, vol. 33, n. 1, 2025, p. 8-29.
Ref.
602330
Standort:
SIIS Archivo (R.1819)
Palabras clave:
Pobreza, Planes de acción social, Protección social, Políticas públicas, Renta de garantía de ingresos, Trabajo social, Datos estadísticos, Estudio longitudinal, Europa, Países Bajos
Pobreza, Planes de acción social, Protección social, Políticas públicas, Renta de garantía de ingresos, Trabajo social, Datos estadísticos, Estudio longitudinal, Europa, Países Bajos
Abstract:
La renta mínima en los Países Bajos se presenta como una red de protección social relativamente generosa en el contexto europeo, pero ha demostrado ser ineficaz para abordar de manera estructural la pobreza persistente. <br><br> Esta ineficiencia no es el resultado de decisiones aisladas ni de coyunturas recientes, sino de un largo proceso histórico que abarca más de seis décadas de formulación política. El presente artículo examina precisamente esa evolución histórica para explicar la insuficiencia actual de los ingresos percibidos por los beneficiarios de la renta mínima. <br><br> Uno de los hallazgos clave es que, desde 1980 hasta 2023, el poder adquisitivo medio de la renta mínima se ha mantenido relativamente estable. Esta constancia sugiere una visión de la pobreza como un fenómeno absoluto, en el que el objetivo de un mínimo social es garantizar una capacidad de compra constante. <br><br> Sin embargo, este enfoque entra en conflicto con concepciones más relativas de la pobreza, que consideran que las necesidades mínimas cambian con el aumento de la riqueza general y que un mínimo social debería ajustarse al nivel de vida dominante en una sociedad en evolución. <br><br> Para comprender mejor la creciente divergencia entre la renta mínima y la prosperidad general, el estudio descompone esta brecha en otras más específicas: evolución del PIB per cápita, productividad laboral, salarios brutos, salarios pactados colectivamente, salario mínimo legal y renta mínima garantizada. <br><br> Al analizar cada una de estas variables, se pone en evidencia cómo las dinámicas económicas y las decisiones institucionales han contribuido a una desalineación progresiva entre el bienestar general de la población neerlandesa y el umbral de ingresos que garantiza el Estado. <br><br> El análisis apunta así a factores estructurales, institucionales y políticos como motores principales de esta evolución, y no simplemente a circunstancias económicas coyunturales. <br><br> Esta perspectiva permite entender que el diseño actual de la renta mínima no ha seguido el ritmo de la prosperidad nacional, lo que ha generado una brecha creciente entre quienes reciben dicha renta y el resto de la sociedad. <br><br> A partir de estos hallazgos, los autores critican las intervenciones puntuales del gobierno, por considerarlas insuficientes y desconectadas de una visión estructural de la pobreza. <br><br> En su lugar, proponen una reforma más integral del sistema de ingresos mínimos, una que esté alineada con la evolución económica y social del país, y que permita responder de manera más eficaz a las necesidades de los hogares de bajos ingresos en el contexto actual.
La renta mínima en los Países Bajos se presenta como una red de protección social relativamente generosa en el contexto europeo, pero ha demostrado ser ineficaz para abordar de manera estructural la pobreza persistente. <br><br> Esta ineficiencia no es el resultado de decisiones aisladas ni de coyunturas recientes, sino de un largo proceso histórico que abarca más de seis décadas de formulación política. El presente artículo examina precisamente esa evolución histórica para explicar la insuficiencia actual de los ingresos percibidos por los beneficiarios de la renta mínima. <br><br> Uno de los hallazgos clave es que, desde 1980 hasta 2023, el poder adquisitivo medio de la renta mínima se ha mantenido relativamente estable. Esta constancia sugiere una visión de la pobreza como un fenómeno absoluto, en el que el objetivo de un mínimo social es garantizar una capacidad de compra constante. <br><br> Sin embargo, este enfoque entra en conflicto con concepciones más relativas de la pobreza, que consideran que las necesidades mínimas cambian con el aumento de la riqueza general y que un mínimo social debería ajustarse al nivel de vida dominante en una sociedad en evolución. <br><br> Para comprender mejor la creciente divergencia entre la renta mínima y la prosperidad general, el estudio descompone esta brecha en otras más específicas: evolución del PIB per cápita, productividad laboral, salarios brutos, salarios pactados colectivamente, salario mínimo legal y renta mínima garantizada. <br><br> Al analizar cada una de estas variables, se pone en evidencia cómo las dinámicas económicas y las decisiones institucionales han contribuido a una desalineación progresiva entre el bienestar general de la población neerlandesa y el umbral de ingresos que garantiza el Estado. <br><br> El análisis apunta así a factores estructurales, institucionales y políticos como motores principales de esta evolución, y no simplemente a circunstancias económicas coyunturales. <br><br> Esta perspectiva permite entender que el diseño actual de la renta mínima no ha seguido el ritmo de la prosperidad nacional, lo que ha generado una brecha creciente entre quienes reciben dicha renta y el resto de la sociedad. <br><br> A partir de estos hallazgos, los autores critican las intervenciones puntuales del gobierno, por considerarlas insuficientes y desconectadas de una visión estructural de la pobreza. <br><br> En su lugar, proponen una reforma más integral del sistema de ingresos mínimos, una que esté alineada con la evolución económica y social del país, y que permita responder de manera más eficaz a las necesidades de los hogares de bajos ingresos en el contexto actual.