Avanzamos. Para cuidarnos mejor=Aurrera goaz. Elkar hobeto zaintzeko
Spremljeno u:
Administración de la Comunidad Autónoma del País Vasco Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales-Euskal Autonomia Erkidegoko Administrazioa Berdintasun, Justizia eta Gizarte Politiketako saila, Avanzamos. Para cuidarnos mejor=Aurrera goaz. Elkar hobeto zaintzeko. Vitoria-Gasteiz, Administración de la Comunidad Autónoma del País Vasco Departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales-Euskal Autonomia Erkidegoko Administrazioa Berdintasun, Justizia eta Gizarte Politiketako saila, 2024, 128 p.
Ref.
594342
Lokacija:
SIIS Archivo / DFB Archivo
Palabras clave:
Cuidadores, Atención domiciliaria, Autonomía personal, Familia, Igualdad de género, Políticas públicas, País Vasco
Cuidadores, Atención domiciliaria, Autonomía personal, Familia, Igualdad de género, Políticas públicas, País Vasco
Sažetak:
El trabajo de cuidados sostiene la vida y vertebra las sociedades, pero expresa y reproduce también la desigualdad. Desigualdad entre hombres y mujeres, pero también según el origen, ya que la mayoría de las personas que prestan cuidados son mujeres y no pocas, migrantes.<br><br>Esta desigualdad resulta también de la relación entre los apoyos que se precisan y reciben a lo largo de la vida. Las personas necesitamos apoyos de distinto tipo, intensidad y duración. Y es responsabilidad del sector público asegurar un acceso universal a los apoyos reconocidos como derechos para que todas las personas puedan desarrollar su proyecto de vida con autonomía.<br><br>El modelo de cuidados en Euskadi se encuentra en plena transformación. Venimos de un modelo que atribuye la responsabilidad del trabajo de cuidados a las familias y, a la postre, a las mujeres. Es un modelo “familista”, tradicional en los países mediterráneos, pero injusto y que no garantiza la igualdad.<br><br>Por eso, en las dos últimas décadas se ha avanzado con paso firme hacia un modelo de organización social de los cuidados, en el que la responsabilidad y el liderazgo corresponden al sector público. Y se vienen reforzando los cuidados (sanitarios, educativos, sociales), definiendo y desplegando carteras de prestaciones y servicios cuyo acceso se reconoce por ley como un derecho subjetivo.
El trabajo de cuidados sostiene la vida y vertebra las sociedades, pero expresa y reproduce también la desigualdad. Desigualdad entre hombres y mujeres, pero también según el origen, ya que la mayoría de las personas que prestan cuidados son mujeres y no pocas, migrantes.<br><br>Esta desigualdad resulta también de la relación entre los apoyos que se precisan y reciben a lo largo de la vida. Las personas necesitamos apoyos de distinto tipo, intensidad y duración. Y es responsabilidad del sector público asegurar un acceso universal a los apoyos reconocidos como derechos para que todas las personas puedan desarrollar su proyecto de vida con autonomía.<br><br>El modelo de cuidados en Euskadi se encuentra en plena transformación. Venimos de un modelo que atribuye la responsabilidad del trabajo de cuidados a las familias y, a la postre, a las mujeres. Es un modelo “familista”, tradicional en los países mediterráneos, pero injusto y que no garantiza la igualdad.<br><br>Por eso, en las dos últimas décadas se ha avanzado con paso firme hacia un modelo de organización social de los cuidados, en el que la responsabilidad y el liderazgo corresponden al sector público. Y se vienen reforzando los cuidados (sanitarios, educativos, sociales), definiendo y desplegando carteras de prestaciones y servicios cuyo acceso se reconoce por ley como un derecho subjetivo.