Invisibles en la “Última frontera”. Manual jurídico para la defensa de las personas extranjeras en los centros de internamiento (CIE)
Guardado en:
Almeida, C., et al., Invisibles en la “Última frontera”. Manual jurídico para la defensa de las personas extranjeras en los centros de internamiento (CIE). Madrid, Cáritas Española, 2024, 396 p.
Ref.
591755
Localización:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Migración, Derechos humanos, Exclusión social, Estructura jurídico administrativa, España
Migración, Derechos humanos, Exclusión social, Estructura jurídico administrativa, España
Resumen:
La publicación de una nueva versión de este Manual (la primera se presentó el 18 de diciembre de 2014) supone una buena y una mala noticia. La buena noticia es que continúa la lucha de muchas personas y organizaciones que no creen que las fronteras políticas sean fronteras éticas, donde los derechos humanos dejan de ser obligaciones inexcusables para transformarse en recomendaciones opinables. Personas y organizaciones que se niegan a consumir la adormidera moral de la ocultación y la invisibilización de los problemas sociales, que no externalizan su responsabilidad, que se dejan sacudir por el rostro y la vida de esas mujeres y esos hombres encerrados, de quienes se sienten, por encima de cualquier definición política o administrativa, hermanos y hermanas. La mala noticia es que un texto así siga siendo necesario, pues esto indica que todavía no hemos conseguido el cierre de los CIE y la sustitución del internamiento por medidas cautelares alternativas, que no conlleven la privación de libertad. Porque el objetivo final no es la defensa de los derechos humanos de las personas encerradas en los centros de internamiento, sino la desaparición de estas prisiones encubiertas.
La publicación de una nueva versión de este Manual (la primera se presentó el 18 de diciembre de 2014) supone una buena y una mala noticia. La buena noticia es que continúa la lucha de muchas personas y organizaciones que no creen que las fronteras políticas sean fronteras éticas, donde los derechos humanos dejan de ser obligaciones inexcusables para transformarse en recomendaciones opinables. Personas y organizaciones que se niegan a consumir la adormidera moral de la ocultación y la invisibilización de los problemas sociales, que no externalizan su responsabilidad, que se dejan sacudir por el rostro y la vida de esas mujeres y esos hombres encerrados, de quienes se sienten, por encima de cualquier definición política o administrativa, hermanos y hermanas. La mala noticia es que un texto así siga siendo necesario, pues esto indica que todavía no hemos conseguido el cierre de los CIE y la sustitución del internamiento por medidas cautelares alternativas, que no conlleven la privación de libertad. Porque el objetivo final no es la defensa de los derechos humanos de las personas encerradas en los centros de internamiento, sino la desaparición de estas prisiones encubiertas.