Etiología, prevención y tratamiento de la delincuencia sexual
Salvato in:
Martínez, A., Redondo, S., Etiología, prevención y tratamiento de la delincuencia sexual. Anuario de Psicología Jurídica, vol. 26, n. 1, 2016, p. 19-29.
Ref.
584219
Localizzazione:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Mujer, Agresión sexual, Violencia, Delincuencia, Etiología, Programas de prevención, Modelos, Tratamiento, Terapia cognitiva, Modificación de conducta, Motivación, Efectos, Evaluación, Evaluación de servicios, Instrumentos técnicos
Mujer, Agresión sexual, Violencia, Delincuencia, Etiología, Programas de prevención, Modelos, Tratamiento, Terapia cognitiva, Modificación de conducta, Motivación, Efectos, Evaluación, Evaluación de servicios, Instrumentos técnicos
Abstract:
En este trabajo se analiza el conocimiento actual sobre etiología, prevención y tratamiento de la delincuencia sexual. Diferentes experiencias infantiles traumáticas, como graves carencias afectivas, desatención familiar, crianza inapropiada y victimización sexual pueden contribuir al inicio de conductas de abuso o agresión sexual en algunos varones. Posteriormente, tales comportamientos delictivos pueden consolidarse en asociación con otros factores de riesgo personales, incluyendo graves déficits en empatía y firmes distorsiones cognitivas y justificaciones del delito. Dada esta diversidad de factores de riesgo, se considera aquí imprescindible que la agresión sexual se prevenga ya desde la infancia y la adolescencia, mediante intervenciones educativas en los contextos de la familia, la escuela y la justicia de menores. Aun así, cuando se producen delitos sexuales graves, sus autores van a ser probablemente detenidos y encarcelados. De ahí la necesidad también de aplicar tratamientos en las prisiones, que favorezcan la mejora terapéutica de los participantes y, a la postre, reduzcan su riesgo de reincidencia.
En este trabajo se analiza el conocimiento actual sobre etiología, prevención y tratamiento de la delincuencia sexual. Diferentes experiencias infantiles traumáticas, como graves carencias afectivas, desatención familiar, crianza inapropiada y victimización sexual pueden contribuir al inicio de conductas de abuso o agresión sexual en algunos varones. Posteriormente, tales comportamientos delictivos pueden consolidarse en asociación con otros factores de riesgo personales, incluyendo graves déficits en empatía y firmes distorsiones cognitivas y justificaciones del delito. Dada esta diversidad de factores de riesgo, se considera aquí imprescindible que la agresión sexual se prevenga ya desde la infancia y la adolescencia, mediante intervenciones educativas en los contextos de la familia, la escuela y la justicia de menores. Aun así, cuando se producen delitos sexuales graves, sus autores van a ser probablemente detenidos y encarcelados. De ahí la necesidad también de aplicar tratamientos en las prisiones, que favorezcan la mejora terapéutica de los participantes y, a la postre, reduzcan su riesgo de reincidencia.