Reflexiones éticas desde la experiencia práctica de la crisis COVID-19

Sábháilte in:
Boceta, J., et al., Reflexiones éticas desde la experiencia práctica de la crisis COVID-19. Medicina Paliativa, vol. 27, n. 3, 2020, p. 255-262.
Ref. 584089
Suíomh: SIIS Archivo
Palabras clave:
COVID, Emergencia social, Crisis, Ética, Intervención, Cuidados de larga duración, Atención sociosanitaria, Teleasistencia, Servicios y centros sociales, Personas mayores, Acción comunitaria, Derechos del usuario, Protección, Personal, España
Achoimre:
El objetivo de este artículo es realizar una reflexión ética en base a documentos generados durante la pandemia por COVID-19, aportando conclusiones sobre lo aprendido y lo que nos falta por aprender. Se desarrollarán seis áreas de acción: priorización de los recursos, consulta presencial y telemedicina, la (des)protección de los profesionales, la atención en los centros de mayores, la respuesta social y la atención en los últimos días. Ante la falta de recursos, la autoridad pública puede establecer criterios que limiten, sin suprimirlo, el derecho a la protección de la salud de algunos. Se puede justificar la asignación según la capacidad de recuperación del paciente, sin discriminar por edad o discapacidad. Las consultas telemáticas ayudan a mantener la relación clínica, pero requieren de tiempo y entrenamiento. La relación clínica tiene exigencias deontológicas, y requiere mejorar la tecnología y las habilidades de relación telemática.<br><br>La metáfora bélica y del heroísmo genera presión y confusión sobre el alcance del deber, ante la grave desprotección sufrida por los profesionales. Se debe realzar el valor de la interdependencia y la responsabilidad, no “romantizar” el riesgo, y compensar a los profesionales y sus familias. En las residencias de mayores predominan grandes centros, organizados por tareas, con poca autonomía y privacidad. Debemos decidir qué modelos queremos, y podemos pagar, y qué riesgos compartidos asumimos desde valores comunes. La sociedad civil puede responder a las crisis (democracia es “gobierno del pueblo”, que debe protagonizar la vida pública, no los políticos). El acompañamiento al morir son derechos reconocidos. Su limitación excepcional no puede ser una privación total. La planificación anticipada requiere hablar de los miedos y los valores con los pacientes y sus familias. Es un proceso deliberativo que debemos recuperar en la era de la COVID-19.