La precariedad energética desde una perspectiva ecofeminista
Saved in:
González, I., La precariedad energética desde una perspectiva ecofeminista. Barcelona Societat, n. 27, 2020, p. 1-12.
Ref.
564337
Location:
SIIS Archivo (R.1272)
Palabras clave:
Familia, Mujer, Infancia, Precariedad, Exclusión social, Pobreza energética, Consumo, Factor de riesgo, Efectos, Modelos, Justicia social, Control, Sector público, Género, Perspectivas, Cataluña, España
Familia, Mujer, Infancia, Precariedad, Exclusión social, Pobreza energética, Consumo, Factor de riesgo, Efectos, Modelos, Justicia social, Control, Sector público, Género, Perspectivas, Cataluña, España
Abstract:
La precariedad energética es un problema complejo y multidimensional que no se puede tratar de forma aislada sin llevar a cabo un análisis global del modelo energético y sus consecuencias sobre las personas y el medio ambiente. Así, es preciso impulsar el discurso más allá de la capacidad de pago de los hogares y cuestionarse regulaciones, contexto político, asunciones sociales y, sobre todo, la visión mercantilista de la energía. La precariedad energética tiene fuertes impactos sobre la salud física y mental de las familias, e incide de manera diferencial durante la infancia y la adolescencia. Igualmente, el actual modelo energético impacta de manera diferencial sobre las mujeres a través del extractivismo, la falta de acceso a servicios energéticos para desarrollar las tareas de cuidados y reproducción social, y su exclusión del proceso de toma de decisiones. Así pues, es imprescindible revisar este modelo desde una perspectiva ecofeminista y con criterios de justicia social que garanticen un control público y comunitario de la energía que obedezca al interés general, minimice los impactos sobre los territorios y considere la energía como un derecho esencial para disfrutar de unas condiciones de vida dignas.
La precariedad energética es un problema complejo y multidimensional que no se puede tratar de forma aislada sin llevar a cabo un análisis global del modelo energético y sus consecuencias sobre las personas y el medio ambiente. Así, es preciso impulsar el discurso más allá de la capacidad de pago de los hogares y cuestionarse regulaciones, contexto político, asunciones sociales y, sobre todo, la visión mercantilista de la energía. La precariedad energética tiene fuertes impactos sobre la salud física y mental de las familias, e incide de manera diferencial durante la infancia y la adolescencia. Igualmente, el actual modelo energético impacta de manera diferencial sobre las mujeres a través del extractivismo, la falta de acceso a servicios energéticos para desarrollar las tareas de cuidados y reproducción social, y su exclusión del proceso de toma de decisiones. Así pues, es imprescindible revisar este modelo desde una perspectiva ecofeminista y con criterios de justicia social que garanticen un control público y comunitario de la energía que obedezca al interés general, minimice los impactos sobre los territorios y considere la energía como un derecho esencial para disfrutar de unas condiciones de vida dignas.