Directrices de la OMS sobre actividad física y hábitos sedentarios
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Directrices de la OMS sobre actividad física y hábitos sedentarios. Ginebra, Organización Mundial de la Salud, 2020, 24 p.
Ref.
558508
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Personas mayores, Adultos, Infancia, Adolescentes, Juventud, Mujer, Embarazo, Discapacidad, Enfermedades crónicas, Ejercicio físico, Beneficios, Tiempo, Hábitos, Calidad de vida, Recomendaciones, Panorama internacional
Personas mayores, Adultos, Infancia, Adolescentes, Juventud, Mujer, Embarazo, Discapacidad, Enfermedades crónicas, Ejercicio físico, Beneficios, Tiempo, Hábitos, Calidad de vida, Recomendaciones, Panorama internacional
Abstract:
La actividad física regular es un importante factor de protección para la prevención y el tratamiento de enfermedades no transmisibles (ENT) como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes de tipo 2 y varios tipos de cáncer. La actividad física también es beneficiosa para la salud mental, ya que previene el deterioro cognitivo y los síntomas de la depresión y la ansiedad; además, puede ayudar a mantener un peso saludable y contribuye al bienestar general. A nivel mundial, cerca del 27,5% de los adultos y el 81% de los adolescentes no cumplen las recomendaciones mundiales de la OMS de 2010 sobre actividad física, y casi no se ha registrado mejora alguna en los últimos 10 años. Asimismo, existen desigualdades notables: los datos demuestran que en casi todos los países las niñas y las mujeres son menos activas que los niños y los hombres, y que los niveles de actividad física varían enormemente entre los grupos económicos de mayor y menor nivel y en función del país y la región.
La actividad física regular es un importante factor de protección para la prevención y el tratamiento de enfermedades no transmisibles (ENT) como las enfermedades cardiovasculares, la diabetes de tipo 2 y varios tipos de cáncer. La actividad física también es beneficiosa para la salud mental, ya que previene el deterioro cognitivo y los síntomas de la depresión y la ansiedad; además, puede ayudar a mantener un peso saludable y contribuye al bienestar general. A nivel mundial, cerca del 27,5% de los adultos y el 81% de los adolescentes no cumplen las recomendaciones mundiales de la OMS de 2010 sobre actividad física, y casi no se ha registrado mejora alguna en los últimos 10 años. Asimismo, existen desigualdades notables: los datos demuestran que en casi todos los países las niñas y las mujeres son menos activas que los niños y los hombres, y que los niveles de actividad física varían enormemente entre los grupos económicos de mayor y menor nivel y en función del país y la región.