Malestares en las mujeres y usos diferenciales de psicofármacos: propuestas críticas desde el feminismo. En: Adicciones, conocimiento, atención integrada y acción preventiva
में बचाया:
Romo, N., Meneses, C., Malestares en las mujeres y usos diferenciales de psicofármacos: propuestas críticas desde el feminismo. En: Adicciones, conocimiento, atención integrada y acción preventiva. Madrid, Asociación Española de Neuropsiquiatría, 2015, p. 113-126.
Ref.
558069
स्थान:
SIIS 510618 / SIIS Archivo
Palabras clave:
Drogodependencias, Fármacos, Psicótropos, Recetas médicas, Tratamiento médico, Atención primaria, Mujer, Enfermedades mentales, Depresión, Ansiedad, Insomnio, Género, Perspectivas, Crítica, España
Drogodependencias, Fármacos, Psicótropos, Recetas médicas, Tratamiento médico, Atención primaria, Mujer, Enfermedades mentales, Depresión, Ansiedad, Insomnio, Género, Perspectivas, Crítica, España
सार:
Se sabe que las mujeres consumen más psicofármacos que los hombres ―tanto por prescripción como sin ella― y también que presentan con mayor frecuencia trastornos psiquiátricos menores, tales como estrés, ansiedad o depresión. Convencidas de que lo biológico no explica totalmente estos fenómenos, las antropólogas Nuria Romo y Carmen Meneses reivindican en este texto el peso de factores socioculturales y psicoemocionales en la explicación de estos fenómenos, unos factores que la ciencia médica tradicionalmente ha desconsiderado. En concreto, las autoras proponen una síntesis muy acertada de las investigaciones con perspectiva de género realizadas en torno a este asunto.<br><br>La revisión de la literatura pone de manifiesto la existencia de pautas socioculturales diferentes entre mujeres y hombres en lo que se refiere a la percepción de los procesos de salud/enfermedad, la búsqueda de ayuda, la expresión de las dificultades vitales, el diagnóstico clínico y la prescripción de tratamiento farmacológico. Así, debido en buena medida a la educación que han recibido y a lo que la sociedad espera de ellas, las mujeres tienden en mayor medida a ser conscientes de sus emociones, a demandar ayuda sanitaria ante sus malestares y a expresar sus problemas verbalmente o mediante el llanto. Por su parte, el personal médico de atención primaria ―la puerta de entrada al sistema sanitario― dispone, de acuerdo con diversos estudios, de una reducida capacidad para diagnosticar enfermedades psicopatológicas concretas, a veces actúa siguiendo estereotipos o prejuicios de género ampliamente extendidos y en ocasiones recurre a la medicación para tratar síntomas como la tristeza que, por sí solos, no llegan a constituir enfermedades. Estos y otros factores, como el síndrome premenstrual, el embarazo, la lactancia o la crianza, deben ser tomados en cuenta a la hora de explicar el consumo femenino de psicofármacos, según este artículo.
Se sabe que las mujeres consumen más psicofármacos que los hombres ―tanto por prescripción como sin ella― y también que presentan con mayor frecuencia trastornos psiquiátricos menores, tales como estrés, ansiedad o depresión. Convencidas de que lo biológico no explica totalmente estos fenómenos, las antropólogas Nuria Romo y Carmen Meneses reivindican en este texto el peso de factores socioculturales y psicoemocionales en la explicación de estos fenómenos, unos factores que la ciencia médica tradicionalmente ha desconsiderado. En concreto, las autoras proponen una síntesis muy acertada de las investigaciones con perspectiva de género realizadas en torno a este asunto.<br><br>La revisión de la literatura pone de manifiesto la existencia de pautas socioculturales diferentes entre mujeres y hombres en lo que se refiere a la percepción de los procesos de salud/enfermedad, la búsqueda de ayuda, la expresión de las dificultades vitales, el diagnóstico clínico y la prescripción de tratamiento farmacológico. Así, debido en buena medida a la educación que han recibido y a lo que la sociedad espera de ellas, las mujeres tienden en mayor medida a ser conscientes de sus emociones, a demandar ayuda sanitaria ante sus malestares y a expresar sus problemas verbalmente o mediante el llanto. Por su parte, el personal médico de atención primaria ―la puerta de entrada al sistema sanitario― dispone, de acuerdo con diversos estudios, de una reducida capacidad para diagnosticar enfermedades psicopatológicas concretas, a veces actúa siguiendo estereotipos o prejuicios de género ampliamente extendidos y en ocasiones recurre a la medicación para tratar síntomas como la tristeza que, por sí solos, no llegan a constituir enfermedades. Estos y otros factores, como el síndrome premenstrual, el embarazo, la lactancia o la crianza, deben ser tomados en cuenta a la hora de explicar el consumo femenino de psicofármacos, según este artículo.
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