Consumo de psicofármacos en Andalucía. Un análisis de la Encuesta Andaluza de Salud desde la perspectiva de género

Bewaard in:
Gil, E., et al., Consumo de psicofármacos en Andalucía. Un análisis de la Encuesta Andaluza de Salud desde la perspectiva de género. Revista Española de Drogodependencias, vol. 45, n. 1, 2020, p. 52-68.
Ref. 557419
Plaats: SIIS Archivo (R.605)
Palabras clave:
Mujer, Hombre, Drogodependiente, Fármacos, Psicótropos, Tipología, Consumo, Edad, Estatus socioeconómico, Factor de riesgo, Efectos no deseados, Características población, Datos estadísticos, Andalucía, España
Samenvatting:
La Encuesta Andaluza de Salud Pública de 2016 sirve de base empírica a este estudio, que se propone determinar la prevalencia del consumo de psicofármacos en esa comunidad autónoma y examinar los factores de riesgo asociados a dicha conducta en mujeres y hombres. Se trata de una encuesta domiciliaria que cuenta con una muestra probabilística formada por 6.569 personas mayores de 16 años, distribuidas casi a partes iguales entre los dos sexos. La encuesta considera tres variables dependientes ―consumo de ansiolíticos, de hipnóticos y de antidepresivos― y las relaciona con distintas variables sociodemográficas, así como con el dolor crónico (discapacitante o no).<br><br>Las conclusiones del análisis descriptivo no dejan lugar a dudas: las mujeres consumían más del doble de psicofármacos que los varones, un patrón que se mantenía en todas las tipologías y grupos de edad analizados. En concreto, su probabilidad de utilizar ansiolíticos, hipnóticos y antidepresivos era, respectivamente, 2,1, 2,7 y 3 veces mayor que la de los hombres. Otro dato reseñable es el elevado policonsumo de psicofármacos: el 7,5% de las mujeres y el 2,2% de los hombres consumían más de dos de estos medicamentos al mismo tiempo. En lo que se refiere a los ansiolíticos, ser mayor de 65 años y padecer dolor crónico actuaban como factores de riesgo para ambos sexos, y tener estudios secundarios lo hacía solo para las mujeres. Para los hipnóticos, ser mayor de 45 años, sufrir dolor crónico, estar jubilado o en situación de incapacidad incrementaban la probabilidad de consumo tanto en mujeres como en hombres; el trabajo doméstico aparecía como factor de riesgo exclusivamente femenino y la viudedad, como factor riesgo masculino. Finalmente, la posibilidad de consumo de antidepresivos aumentaba entre mujeres y hombres con dolor crónico que estaban jubilados/as o en situación de incapacidad; y lo mismo sucedía entre las mujeres con el hecho de tener más de 45 años y no contar con estudios superiores.