Análisis desde el trabajo social sanitario de las variables que inciden en la sobrecarga de cuidadores principales de pacientes dependientes incluidos en un programa de atención domiciliaria
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Carrascosa, P., et al., Análisis desde el trabajo social sanitario de las variables que inciden en la sobrecarga de cuidadores principales de pacientes dependientes incluidos en un programa de atención domiciliaria. Agathos. Atención Sociosanitaria y Bienestar, vol. 18, n. 4, 2018, p. p. 46-58.
Ref.
557317
Location:
SIIS R.1645 / SIIS Archivo (R.1645)
Palabras clave:
Dependencia, Discapacidad, Personas mayores, Cuidador informal, Carga familiar, Efectos, Salud, Trabajo social, Atención sanitaria, Intervención social, Atención domiciliaria, Características usuario, Mujer, Hombre, Factor de riesgo, Servicios de apoyo, Cobertura, Datos estadísticos, Estadísticas de servicios, España, Cataluña
Dependencia, Discapacidad, Personas mayores, Cuidador informal, Carga familiar, Efectos, Salud, Trabajo social, Atención sanitaria, Intervención social, Atención domiciliaria, Características usuario, Mujer, Hombre, Factor de riesgo, Servicios de apoyo, Cobertura, Datos estadísticos, Estadísticas de servicios, España, Cataluña
Abstract:
Como trabajadora social sanitaria, que ejerce su labor dentro del área de la atención primaria de salud, la autora del artículo viene apreciando, a partir de la actividad profesional desarrollada, la existencia de un elevado número de personas que están a cargo de pacientes que precisan ser atendidos en el domicilio y con grandes exigencias a la hora de recibir cuidados. Como consecuencia, presentan una alta sobrecarga emocional y/o física, en algunas ocasiones con riesgo de claudicación o alcanzando esta misma. Muchos de estos cuidadores se encuentran desbordados porque la atención continuada de una persona dependiente les sobrepasa, el resto de la familia se desentiende y no tienen medios económicos para pagar ayuda particular. A la hora de acceder a recursos públicos se encuentran con diferentes impedimentos, como largas listas de espera o no reunir los requisitos suficientes. Todo ello unido en ocasiones a que el cuidador debe abandonar su puesto de trabajo para cuidar de su madre, su padre u otro familiar. En la red comunitaria no existen apenas recursos para este tipo de problemática, tan sólo se realizan programas eventuales o se trabaja en alguna institución (mayoritariamente privada) a partir del tratamiento de una patología específica. A esto debe sumarse que la persona cuidadora ha perdido su red social, de amistades, el derecho a ocio y tiempo libre, vacaciones, vida familiar en buenas condiciones, etc. Estos hechos pueden desencadenar situaciones de crisis emocionales, problemas de estrés, depresión, claudicación, conflictos entre paciente y cuidador.
Como trabajadora social sanitaria, que ejerce su labor dentro del área de la atención primaria de salud, la autora del artículo viene apreciando, a partir de la actividad profesional desarrollada, la existencia de un elevado número de personas que están a cargo de pacientes que precisan ser atendidos en el domicilio y con grandes exigencias a la hora de recibir cuidados. Como consecuencia, presentan una alta sobrecarga emocional y/o física, en algunas ocasiones con riesgo de claudicación o alcanzando esta misma. Muchos de estos cuidadores se encuentran desbordados porque la atención continuada de una persona dependiente les sobrepasa, el resto de la familia se desentiende y no tienen medios económicos para pagar ayuda particular. A la hora de acceder a recursos públicos se encuentran con diferentes impedimentos, como largas listas de espera o no reunir los requisitos suficientes. Todo ello unido en ocasiones a que el cuidador debe abandonar su puesto de trabajo para cuidar de su madre, su padre u otro familiar. En la red comunitaria no existen apenas recursos para este tipo de problemática, tan sólo se realizan programas eventuales o se trabaja en alguna institución (mayoritariamente privada) a partir del tratamiento de una patología específica. A esto debe sumarse que la persona cuidadora ha perdido su red social, de amistades, el derecho a ocio y tiempo libre, vacaciones, vida familiar en buenas condiciones, etc. Estos hechos pueden desencadenar situaciones de crisis emocionales, problemas de estrés, depresión, claudicación, conflictos entre paciente y cuidador.