Una reconstrucción justa es posible y necesaria. No es momento para la austeridad, elijamos dignidad
Na minha lista:
Benavides, L., et al., Una reconstrucción justa es posible y necesaria. No es momento para la austeridad, elijamos dignidad. Madrid, Oxfam Intermón, 2020, 29 p.
Ref.
553245
Localização:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Enfermedades infecciosas, Virus, Epidemia, Emergencia social, Efectos, Situación socioeconómica, Pobreza, Precariedad, Trabajo, Desigualdad social, Mujer, Migración, Protección social, Impuestos, Crisis económica, Datos estadísticos, Recomendaciones, España, Autonomías
Enfermedades infecciosas, Virus, Epidemia, Emergencia social, Efectos, Situación socioeconómica, Pobreza, Precariedad, Trabajo, Desigualdad social, Mujer, Migración, Protección social, Impuestos, Crisis económica, Datos estadísticos, Recomendaciones, España, Autonomías
Resumo:
La crisis desatada por la pandemia de la COVID-19 ha desvelado la debilidad de nuestro sistema sanitario, las limitaciones de las políticas públicas responsables de garantizar nuestros derechos sociales y la fragilidad del contrato social, donde todavía abundan la precariedad laboral, los bajos salarios, la desigualdad de género y la vulnerabilidad de una parte importante de la población. Los trabajadores esenciales, que han trabajado en primera línea en hospitales, residencias de mayores, comercios o transporte, entre otros, son los primeros afectados.<br><br>La crisis deja además una huella de profundos daños económicos y sociales que se han distribuido de manera muy desigual e injusta. No se pueden repetir los errores del pasado, debemos salir de esta crisis construyendo una economía más humana que no deje a nadie atrás y en la que contribuyan más aquellos que menos han sufrido el impacto de la crisis. Debemos proteger los derechos de las personas trabajadoras y defender las políticas públicas de las que dependemos y han resultado vitales.
La crisis desatada por la pandemia de la COVID-19 ha desvelado la debilidad de nuestro sistema sanitario, las limitaciones de las políticas públicas responsables de garantizar nuestros derechos sociales y la fragilidad del contrato social, donde todavía abundan la precariedad laboral, los bajos salarios, la desigualdad de género y la vulnerabilidad de una parte importante de la población. Los trabajadores esenciales, que han trabajado en primera línea en hospitales, residencias de mayores, comercios o transporte, entre otros, son los primeros afectados.<br><br>La crisis deja además una huella de profundos daños económicos y sociales que se han distribuido de manera muy desigual e injusta. No se pueden repetir los errores del pasado, debemos salir de esta crisis construyendo una economía más humana que no deje a nadie atrás y en la que contribuyan más aquellos que menos han sufrido el impacto de la crisis. Debemos proteger los derechos de las personas trabajadoras y defender las políticas públicas de las que dependemos y han resultado vitales.