Plan de Salud Mental de Castilla-La Mancha 2018-2025
Saved in:
Plan de Salud Mental de Castilla-La Mancha 2018-2025. Toledo, Gobierno de Castilla-La Mancha, 2018, 176 p.
Ref.
549013
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Enfermedades mentales, Trastornos psiquiátricos, Salud mental, Planes de salud, Servicios psiquiátricos, Castilla La Mancha, España
Enfermedades mentales, Trastornos psiquiátricos, Salud mental, Planes de salud, Servicios psiquiátricos, Castilla La Mancha, España
Abstract:
El Plan de Salud Mental de Castilla-La Mancha 2018-2025 ha de continuar el modelo de atención comunitaria y proceso de desinstitucionalización iniciados tras la Reforma Psiquiátrica en España, mantenido en los planes de salud mental regionales anteriores, adaptándose a la realidad actual. Para ello es importante reordenar los recursos, definir objetivos de salud que tengan valor y significado para la persona, tomar decisiones compartidas contando con sus preferencias, desarrollar investigaciones transparentes y organizar los servicios de atención asistenciales y sociales en función de las necesidades de cada persona. En definitiva, trata de integrar valores y conocimientos implementando sistemas dinámicos de mejora continua basados en la autoevaluación y diálogo con intervinientes. Pero además, y sobre todo, han de incorporar aspectos clave que superan la reorganización y optimización de los servicios en aras de lograr una participación real y efectiva de las personas en la comunidad. La incorporación de la “voz” de las personas con problemas de salud mental es fundamental en el diseño de los planes de intervención y los procesos de toma de decisiones, en el desarrollo, prestación y evaluación de programas y servicios.
El Plan de Salud Mental de Castilla-La Mancha 2018-2025 ha de continuar el modelo de atención comunitaria y proceso de desinstitucionalización iniciados tras la Reforma Psiquiátrica en España, mantenido en los planes de salud mental regionales anteriores, adaptándose a la realidad actual. Para ello es importante reordenar los recursos, definir objetivos de salud que tengan valor y significado para la persona, tomar decisiones compartidas contando con sus preferencias, desarrollar investigaciones transparentes y organizar los servicios de atención asistenciales y sociales en función de las necesidades de cada persona. En definitiva, trata de integrar valores y conocimientos implementando sistemas dinámicos de mejora continua basados en la autoevaluación y diálogo con intervinientes. Pero además, y sobre todo, han de incorporar aspectos clave que superan la reorganización y optimización de los servicios en aras de lograr una participación real y efectiva de las personas en la comunidad. La incorporación de la “voz” de las personas con problemas de salud mental es fundamental en el diseño de los planes de intervención y los procesos de toma de decisiones, en el desarrollo, prestación y evaluación de programas y servicios.
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