Addiction in the older patient
I tiakina i:
Sullivan, M., Levin, F. (eds.), Addiction in the older patient. Oxford, Oxford University Press, 2016, 316 p.
Ref.
544063
Tauwāhi:
SIIS 544063
Palabras clave:
Drogodependencias, Personas mayores, Drogas ilegales, Recetas médicas, Fármacos, Detección, Diagnóstico, Efectos, Atención primaria, Tratamiento médico, Terapia, Intervención, Desintoxicación, Factor de riesgo, Patrones de consumo, Recomendaciones
Drogodependencias, Personas mayores, Drogas ilegales, Recetas médicas, Fármacos, Detección, Diagnóstico, Efectos, Atención primaria, Tratamiento médico, Terapia, Intervención, Desintoxicación, Factor de riesgo, Patrones de consumo, Recomendaciones
Whakarāpopotonga:
Tradicionalmente el consumo de drogas por parte de las personas mayores ha recibido muy poca atención. Los estudios clínicos a menudo desconsideran a este grupo etario, las investigaciones epidemiológicas tienden a fijarse en la población adolescente o en edad de trabajar, y en general, el imaginario colectivo identifica las adicciones con la juventud. Aunque la población mayor hace un uso inferior en términos proporcionales de muchas sustancias, no es ajena al consumo y el abuso, que afectan, además, a un número creciente de individuos, tanto por razones demográficas (cada vez hay más personas mayores) como socioculturales (la generación del 'baby boom' ha tenido una relación más estrecha con las drogas que las generaciones anteriores) y médicas (hay una elevada tasa de mayores en tratamiento con fármacos psicoactivos). La obra colectiva que se presenta en estas líneas es una de las publicaciones más completas editadas en los últimos años dedicada a recoger la evidencia científica disponible en torno a las drogodependencias en la vejez.<br><br>El libro aborda las principales dimensiones de este fenómeno, desde la fisiológica a la epidemiológica (centrada, en este caso, en los Estados Unidos), pasando por la diagnóstica y la relativa al tratamiento. Según se explica en estas páginas, detectar el abuso de drogas entre personas mayores resulta más complicado que en otros grupos etarios debido a la concomitancia con otros trastornos crónicos y los propios síntomas de la vejez, a la salida del mundo laboral (donde la detección es más fácil) o a la mayor resistencia a pedir ayuda (debido al estigma o la vergüenza). Los tratamientos no suelen estar adaptados a las peculiaridades de las personas mayores (en términos de metabolismo, estado de salud, motivaciones o experiencias vitales), ni tampoco suele haber servicios especializados. En cambio, este grupo poblacional destaca por su mayor adherencia al tratamiento, como señala una de las editoras en las conclusiones del volumen.
Tradicionalmente el consumo de drogas por parte de las personas mayores ha recibido muy poca atención. Los estudios clínicos a menudo desconsideran a este grupo etario, las investigaciones epidemiológicas tienden a fijarse en la población adolescente o en edad de trabajar, y en general, el imaginario colectivo identifica las adicciones con la juventud. Aunque la población mayor hace un uso inferior en términos proporcionales de muchas sustancias, no es ajena al consumo y el abuso, que afectan, además, a un número creciente de individuos, tanto por razones demográficas (cada vez hay más personas mayores) como socioculturales (la generación del 'baby boom' ha tenido una relación más estrecha con las drogas que las generaciones anteriores) y médicas (hay una elevada tasa de mayores en tratamiento con fármacos psicoactivos). La obra colectiva que se presenta en estas líneas es una de las publicaciones más completas editadas en los últimos años dedicada a recoger la evidencia científica disponible en torno a las drogodependencias en la vejez.<br><br>El libro aborda las principales dimensiones de este fenómeno, desde la fisiológica a la epidemiológica (centrada, en este caso, en los Estados Unidos), pasando por la diagnóstica y la relativa al tratamiento. Según se explica en estas páginas, detectar el abuso de drogas entre personas mayores resulta más complicado que en otros grupos etarios debido a la concomitancia con otros trastornos crónicos y los propios síntomas de la vejez, a la salida del mundo laboral (donde la detección es más fácil) o a la mayor resistencia a pedir ayuda (debido al estigma o la vergüenza). Los tratamientos no suelen estar adaptados a las peculiaridades de las personas mayores (en términos de metabolismo, estado de salud, motivaciones o experiencias vitales), ni tampoco suele haber servicios especializados. En cambio, este grupo poblacional destaca por su mayor adherencia al tratamiento, como señala una de las editoras en las conclusiones del volumen.
Me noho koe te mea tuatahi ki te waiho tākupu!