Frente al espejo. Imagen social de las personas con consumo problemático de drogas desde la perspectiva de género
Salvato in:
Departamento de Investigación, Innovación y Desarrollo, Frente al espejo. Imagen social de las personas con consumo problemático de drogas desde la perspectiva de género. Madrid, Fundación Atenea, 2017, 332 p.
Ref.
541228
Localizzazione:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Drogodependencias, Género, Hombre, Mujer, Actitudes sociales, Discriminación, Opinión pública, Percepción, Imagen, Medios de comunicación, Talleres, España
Drogodependencias, Género, Hombre, Mujer, Actitudes sociales, Discriminación, Opinión pública, Percepción, Imagen, Medios de comunicación, Talleres, España
Abstract:
¿Qué rasgos caracterizan a las y los consumidores problemáticos de drogas? Unos estudios responden a esta pregunta identificando perfiles a partir de datos epidemiológicos. Otros, como este que publicó la Fundación Atenea en 2020, se aproximan al complejo fenómeno de las drogodependencias desde el prisma de las representaciones sociales. Para ello, el equipo investigador combinó tres técnicas de recogida de datos: la revisión bibliográfica, los grupos de discusión y el análisis de noticias en medios de comunicación digitales. La hipótesis de partida era que la imagen social al respecto variaba considerablemente según el sexo de la persona consumidora y la sustancia que utilice.<br><br>Los resultados del estudio evidencian hasta qué punto esas dos variables inciden en la percepción social sobre el asunto. Así, de los grupos de discusión se desprende una imagen nítida que identifica a las personas con problemas de consumo como hombres de entre 35 y 55 años, delgados, con aspecto enfermizo y descuidado, de clase desfavorecida, que carecen de hogar, delinquen y que pueden contagiar enfermedades como el sida, estereotipos que remiten al consumo de heroína de la década de 1980. Las mujeres no aparecían en el retrato y solo cuando se preguntó directamente por ellas se las caracterizó como “más activas y desinhibidas sexualmente cuando están bajo los efectos de las drogas”, “menos responsables y pendientes de protegerse” y sobre todo más estigmatizadas y rechazadas que los hombres en las mismas circunstancias, debido a que el consumo de drogas significa, en su caso, la transgresión de los roles de género. Del análisis de la prensa digital, por su parte, se extrae una tercera imagen: la del hombre que consume de forma excesiva, pero se encuentra integrado socialmente. El estudio concluye afirmando que todos estos estereotipos y prejuicios derivan en la creación de “una identidad basada en aspectos negativos y culpabilizadores”, más grave entre mujeres y personas de clase social baja, que dificulta la recuperación y la búsqueda de ayuda.
¿Qué rasgos caracterizan a las y los consumidores problemáticos de drogas? Unos estudios responden a esta pregunta identificando perfiles a partir de datos epidemiológicos. Otros, como este que publicó la Fundación Atenea en 2020, se aproximan al complejo fenómeno de las drogodependencias desde el prisma de las representaciones sociales. Para ello, el equipo investigador combinó tres técnicas de recogida de datos: la revisión bibliográfica, los grupos de discusión y el análisis de noticias en medios de comunicación digitales. La hipótesis de partida era que la imagen social al respecto variaba considerablemente según el sexo de la persona consumidora y la sustancia que utilice.<br><br>Los resultados del estudio evidencian hasta qué punto esas dos variables inciden en la percepción social sobre el asunto. Así, de los grupos de discusión se desprende una imagen nítida que identifica a las personas con problemas de consumo como hombres de entre 35 y 55 años, delgados, con aspecto enfermizo y descuidado, de clase desfavorecida, que carecen de hogar, delinquen y que pueden contagiar enfermedades como el sida, estereotipos que remiten al consumo de heroína de la década de 1980. Las mujeres no aparecían en el retrato y solo cuando se preguntó directamente por ellas se las caracterizó como “más activas y desinhibidas sexualmente cuando están bajo los efectos de las drogas”, “menos responsables y pendientes de protegerse” y sobre todo más estigmatizadas y rechazadas que los hombres en las mismas circunstancias, debido a que el consumo de drogas significa, en su caso, la transgresión de los roles de género. Del análisis de la prensa digital, por su parte, se extrae una tercera imagen: la del hombre que consume de forma excesiva, pero se encuentra integrado socialmente. El estudio concluye afirmando que todos estos estereotipos y prejuicios derivan en la creación de “una identidad basada en aspectos negativos y culpabilizadores”, más grave entre mujeres y personas de clase social baja, que dificulta la recuperación y la búsqueda de ayuda.