De la brecha al pacto generacional
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De la brecha al pacto generacional. El País, 30/01/2019.
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Uno de los retos más importantes que tiene España es la brecha generacional. Espoleada por cambios de hondo calado, desatada con virulencia con la crisis económica, la precariedad y la pobreza tienen en España hoy rostro de joven. Un menor de 29 años tiene hoy 8 puntos más de pobreza severa que la media, un 60% de temporalidad en la contratación (tarda casi 94 meses en conseguir su primer contrato indefinido) y ha perdido cuatro veces más de ingresos que el resto de las generaciones desde 2008. Por si fuera poco, no puede desplegar un proyecto de vida autónomo; la tasa de emancipación familiar ronda los 32 (atrapado sin opción a compra o alquiler de vivienda asequible), y la tasa de fecundidad es de apenas el 1,3 (pese a que los jóvenes querrían tener dos). Dificultades que golpean especialmente si es mujer o inmigrante, si no acabó la enseñanza obligatoria, o si estaba empleado en sectores ligados a la construcción cuando pinchó la burbuja inmobiliaria. Así lo indica el Panorama Social Envejecimiento de la población, familia y calidad de vida en la vejez, elaborado por Funcas, en el que han participado casi una veintena de expertos, y que apuesta por poner en alza a los mayores y el incremento de la esperanza de vida, un logro indiscutible del progreso. Junto a ello piden que el concepto ‘envejecimiento de la población’ sea limpiado de ese aura negra que le acompaña y que se liga con el fin de la economía (población pasiva que se come los recursos y que limita el desarrollo del país).
Uno de los retos más importantes que tiene España es la brecha generacional. Espoleada por cambios de hondo calado, desatada con virulencia con la crisis económica, la precariedad y la pobreza tienen en España hoy rostro de joven. Un menor de 29 años tiene hoy 8 puntos más de pobreza severa que la media, un 60% de temporalidad en la contratación (tarda casi 94 meses en conseguir su primer contrato indefinido) y ha perdido cuatro veces más de ingresos que el resto de las generaciones desde 2008. Por si fuera poco, no puede desplegar un proyecto de vida autónomo; la tasa de emancipación familiar ronda los 32 (atrapado sin opción a compra o alquiler de vivienda asequible), y la tasa de fecundidad es de apenas el 1,3 (pese a que los jóvenes querrían tener dos). Dificultades que golpean especialmente si es mujer o inmigrante, si no acabó la enseñanza obligatoria, o si estaba empleado en sectores ligados a la construcción cuando pinchó la burbuja inmobiliaria. Así lo indica el Panorama Social Envejecimiento de la población, familia y calidad de vida en la vejez, elaborado por Funcas, en el que han participado casi una veintena de expertos, y que apuesta por poner en alza a los mayores y el incremento de la esperanza de vida, un logro indiscutible del progreso. Junto a ello piden que el concepto ‘envejecimiento de la población’ sea limpiado de ese aura negra que le acompaña y que se liga con el fin de la economía (población pasiva que se come los recursos y que limita el desarrollo del país).