B. Santos Porras (Especialista en desarrollo internacional, políticas públicas, desarrollo económico e innovación y ayuda humanitaria): No dejas de ser pobre si ganas más de 1,90 dólares al día
Wedi'i Gadw mewn:
B. Santos Porras (Especialista en desarrollo internacional, políticas públicas, desarrollo económico e innovación y ayuda humanitaria): No dejas de ser pobre si ganas más de 1,90 dólares al día. Agenda Pública, 13/11/2018.
Ref.
537957
Crynodeb:
Otro de los retos de esta determinación de la pobreza es la unidimensionalidad de la misma, al considerar únicamente el ingreso (o costo de comprar una canasta de bienes y servicios) que permite a las personas satisfacer sus necesidades básicas. Para muchas personas y organizaciones, la pobreza depende de varias dimensiones. Amayrta Sen, Nobel de Economía en 1998, fue uno de los primeros en argumentar que el desarrollo de las personas dependía de la ampliación de sus “capacidades”, de modo que cada individuo, dependiendo de sus características y circunstancias personales, pueda disponer de la “libertad y capacidad” suficientes para satisfacer sus necesidades básicas, como pueden ser la educación, la salud, la justicia, el acceso al mercado de trabajo o la participación democrática. De esta manera, el ingreso deja de ser el fin en sí mismo y pasa a ser un instrumento para aumentar dichas capacidades. Siguiendo esta idea, en 1990 el programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo publicó el Índice de Desarrollo Humano que incluía, además del ingreso, indicadores para medir otras dimensiones fundamentales del desarrollo humano, como tener una vida larga y saludable y poder adquirir conocimientos para tener una vida digna
Otro de los retos de esta determinación de la pobreza es la unidimensionalidad de la misma, al considerar únicamente el ingreso (o costo de comprar una canasta de bienes y servicios) que permite a las personas satisfacer sus necesidades básicas. Para muchas personas y organizaciones, la pobreza depende de varias dimensiones. Amayrta Sen, Nobel de Economía en 1998, fue uno de los primeros en argumentar que el desarrollo de las personas dependía de la ampliación de sus “capacidades”, de modo que cada individuo, dependiendo de sus características y circunstancias personales, pueda disponer de la “libertad y capacidad” suficientes para satisfacer sus necesidades básicas, como pueden ser la educación, la salud, la justicia, el acceso al mercado de trabajo o la participación democrática. De esta manera, el ingreso deja de ser el fin en sí mismo y pasa a ser un instrumento para aumentar dichas capacidades. Siguiendo esta idea, en 1990 el programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo publicó el Índice de Desarrollo Humano que incluía, además del ingreso, indicadores para medir otras dimensiones fundamentales del desarrollo humano, como tener una vida larga y saludable y poder adquirir conocimientos para tener una vida digna