La accesibilidad de las viviendas en España
Saved in:
Fundación Mutua de Propietarios, La accesibilidad de las viviendas en España. Fundación Mutua de Propietarios, Cátedra UNESCO de Vivienda de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, 2018, 113 p.
Ref.
533220
Location:
SIIS Archivo / DFB Archivo
Palabras clave:
Discapacidad, Personas mayores, Vivienda, Movilidad, Diseño, Características, Adaptación del medio, Accesibilidad, Barreras, Recomendaciones, Estadísticas de población, Datos estadísticos, España
Discapacidad, Personas mayores, Vivienda, Movilidad, Diseño, Características, Adaptación del medio, Accesibilidad, Barreras, Recomendaciones, Estadísticas de población, Datos estadísticos, España
Abstract:
La mayoría de investigaciones sobre accesibilidad se refieren a establecimientos públicos o al espacio urbano. Este estudio, en cambio, indaga en la accesibilidad a la vivienda, un asunto mucho menos habitual en la literatura científica, pero que puede llegar a coartar el derecho a moverse libremente. En concreto, el informe se ocupa de evaluar las condiciones de acceso existentes en España entre la calle y el portal, por un lado, y entre el portal y las viviendas, por otro, fijándose en si permiten el paso seguro de personas con discapacidad física o sensorial, así como el de personas mayores de 70 años. Utiliza para ello los datos recabados en una encuesta autoadministrada en línea realizada a 2.027 hogares.<br><br>El informe pone de relieve que solo un 0,6% de las viviendas resultan plenamente accesibles, según los parámetros establecidos. Para empezar, el 63% presenta obstáculos entre la calle y el portal (escalones, rampas defectuosas). En lo que se refiere al portero automático, la accesibilidad universal se sitúa en un 9%: el 14% de las viviendas no cuentan con esta tecnología; el 32% de los aparatos instalados no son accesibles para personas en silla de ruedas; y solo el 29% son videoporteros. Además, entre un 20 y un 25% de las personas encuestadas encuentran dificultades para usar la puerta de entrada al edificio y el 66% de los portales impiden el uso de los buzones en silla de ruedas. Por lo que se refiere a los espacios entre la puerta del edificio y la vivienda, un 22% de los edificios carecen todavía de ascensor, dispositivo donde los botones en braille están extendidos (63% de los casos), pero no así los avisos acústicos (15%). En cuanto a los garajes y las zonas comunes (patio, jardín, piscina), solo son accesibles en el 18% y el 54% de los casos, respectivamente. En suma, si se consideran únicamente aquellas medidas de accesibilidad juzgadas ‘razonables’ ―es decir, aquellas que requieren inversiones inferiores a doce mensualidades ordinarias de gastos comunes, descontadas las subvenciones―, el estudio concluye que la normativa actual en materia de accesibilidad a la vivienda apenas se cumple.
La mayoría de investigaciones sobre accesibilidad se refieren a establecimientos públicos o al espacio urbano. Este estudio, en cambio, indaga en la accesibilidad a la vivienda, un asunto mucho menos habitual en la literatura científica, pero que puede llegar a coartar el derecho a moverse libremente. En concreto, el informe se ocupa de evaluar las condiciones de acceso existentes en España entre la calle y el portal, por un lado, y entre el portal y las viviendas, por otro, fijándose en si permiten el paso seguro de personas con discapacidad física o sensorial, así como el de personas mayores de 70 años. Utiliza para ello los datos recabados en una encuesta autoadministrada en línea realizada a 2.027 hogares.<br><br>El informe pone de relieve que solo un 0,6% de las viviendas resultan plenamente accesibles, según los parámetros establecidos. Para empezar, el 63% presenta obstáculos entre la calle y el portal (escalones, rampas defectuosas). En lo que se refiere al portero automático, la accesibilidad universal se sitúa en un 9%: el 14% de las viviendas no cuentan con esta tecnología; el 32% de los aparatos instalados no son accesibles para personas en silla de ruedas; y solo el 29% son videoporteros. Además, entre un 20 y un 25% de las personas encuestadas encuentran dificultades para usar la puerta de entrada al edificio y el 66% de los portales impiden el uso de los buzones en silla de ruedas. Por lo que se refiere a los espacios entre la puerta del edificio y la vivienda, un 22% de los edificios carecen todavía de ascensor, dispositivo donde los botones en braille están extendidos (63% de los casos), pero no así los avisos acústicos (15%). En cuanto a los garajes y las zonas comunes (patio, jardín, piscina), solo son accesibles en el 18% y el 54% de los casos, respectivamente. En suma, si se consideran únicamente aquellas medidas de accesibilidad juzgadas ‘razonables’ ―es decir, aquellas que requieren inversiones inferiores a doce mensualidades ordinarias de gastos comunes, descontadas las subvenciones―, el estudio concluye que la normativa actual en materia de accesibilidad a la vivienda apenas se cumple.