Comment estimer le rendement de l'investissement social?
Saved in:
Heim, A., Comment estimer le rendement de l'investissement social?. Serie: Document de Travail n. 2017-02, París, France Stratégie, 2017, 70 p.
Ref.
521470
Location:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Política social, Inversiones, Gasto social, Evaluación de servicios, Análisis coste eficacia, Manuales, Francia
Política social, Inversiones, Gasto social, Evaluación de servicios, Análisis coste eficacia, Manuales, Francia
Abstract:
A final de la década de 1990, el enfoque de la inversión social empieza a cobrar protagonismo en las políticas sociales. Las intervenciones diseñadas desde este paradigma persiguen reforzar la capacidad de las personas de resistir los embates de los nuevos riesgos sociales, lo que implica que el resultado de estas medidas se percibe generalmente a largo plazo. El recorte del gasto público y la querencia de la clase política por las medidas cortoplacistas, entre otros factores, exigen metodologías que determinen de modo fiable la rentabilidad de este tipo de intervenciones. Con el propósito de identificarlas, el autor de este informe, editado por el laboratorio de ideas público France Stratégie, lleva a cabo una revisión de la literatura sobre resultados de las políticas de inversión social.<br><br>Arthur Heim señala que el procedimiento más extendido para valorar la eficacia de estas intervenciones consiste en comparar los gastos sociales con indicadores macro ―tasas de desempleo, de empleo de alto valor añadido o de crecimiento económico―. Sin embargo, esta metodología raramente brinda evidencias del éxito o fracaso de las políticas, motivo por el que el autor plantea una propuesta alternativa, centrada en el plano meso y que consta de dos fases. La primera tendría por objetivo averiguar si la política ha resultado efectiva, y para ello se recurriría a evaluaciones de impacto 'ex-post', que comparen la situación sobre la que se ha intervenido con la que cabría prever si tal intervención no se hubiera llevado a cabo. La segunda fase trataría de esclarecer el grado de eficiencia de la política, y para ello habría que integrar las evaluaciones anteriores con modelos socioeconómicos. Este segundo paso presenta varias dificultades, en especial cuantificar los costes de puesta en marcha, estimar el valor social de los resultados y tomar en consideración la incertidumbre propia de cualquier intento por estimar la rentabilidad de una política de inversión social.
A final de la década de 1990, el enfoque de la inversión social empieza a cobrar protagonismo en las políticas sociales. Las intervenciones diseñadas desde este paradigma persiguen reforzar la capacidad de las personas de resistir los embates de los nuevos riesgos sociales, lo que implica que el resultado de estas medidas se percibe generalmente a largo plazo. El recorte del gasto público y la querencia de la clase política por las medidas cortoplacistas, entre otros factores, exigen metodologías que determinen de modo fiable la rentabilidad de este tipo de intervenciones. Con el propósito de identificarlas, el autor de este informe, editado por el laboratorio de ideas público France Stratégie, lleva a cabo una revisión de la literatura sobre resultados de las políticas de inversión social.<br><br>Arthur Heim señala que el procedimiento más extendido para valorar la eficacia de estas intervenciones consiste en comparar los gastos sociales con indicadores macro ―tasas de desempleo, de empleo de alto valor añadido o de crecimiento económico―. Sin embargo, esta metodología raramente brinda evidencias del éxito o fracaso de las políticas, motivo por el que el autor plantea una propuesta alternativa, centrada en el plano meso y que consta de dos fases. La primera tendría por objetivo averiguar si la política ha resultado efectiva, y para ello se recurriría a evaluaciones de impacto 'ex-post', que comparen la situación sobre la que se ha intervenido con la que cabría prever si tal intervención no se hubiera llevado a cabo. La segunda fase trataría de esclarecer el grado de eficiencia de la política, y para ello habría que integrar las evaluaciones anteriores con modelos socioeconómicos. Este segundo paso presenta varias dificultades, en especial cuantificar los costes de puesta en marcha, estimar el valor social de los resultados y tomar en consideración la incertidumbre propia de cualquier intento por estimar la rentabilidad de una política de inversión social.
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