La víctima simulada. Identidades forzadas en la violencia de género
Enregistré dans:
Casado, D., Martínez, M., La víctima simulada. Identidades forzadas en la violencia de género. Política y Sociedad, vol. 53, n. 3, 2016, p. 879-895.
Ref.
519697
Localisation:
SIIS Archivo (R.1280)
Palabras clave:
Violencia, Género, Víctimas, Autoconcepto, Políticas públicas, Identidad, Crítica, España
Violencia, Género, Víctimas, Autoconcepto, Políticas públicas, Identidad, Crítica, España
Résumé:
En las sociedades contemporáneas la figura de la víctima ya opera como sinónimo de ciudadanía. En el caso español, la víctima violencia de género ha venido a ocupar una posición central en esta generalización victimal en un proceso acentuado por la Ley Integral contra la violencia de género. Esta ha supuesto un alto grado de institucionalización en su tratamiento. Partiendo del análisis de entrevistas a mujeres objeto de malos tratos, principalmente, se plantea que la especificidad de la víctima de violencia de género no radica ni en el origen o la causa ni en su grado de sufrimiento, sino en la respuesta institucional a esa situación, en la forma en la que se activan los dispositivos institucionales y que configuran su identidad. Se identifican tres hitos en el itinerario que sigue una víctima institucionalizada de violencia de género: la revelación, la agencia y la vida simulada. Los diferentes dispositivos que se ponen en marcha dan lugar a un proceso de tutorización basado en un mandato moral para que deje de ser víctima. En una tensión paradójica ha de victimizarse para desvictimizarse, reconocerse como tal pero no consolidarse en esa identidad, ha de empoderarse a través de una toma de conciencia de su situación, y ajustarse a un patrón de la víctima creíble o buena víctima, aquella que se deja rescatar por los dispositivos, que se deja ser salvada de sí misma.
En las sociedades contemporáneas la figura de la víctima ya opera como sinónimo de ciudadanía. En el caso español, la víctima violencia de género ha venido a ocupar una posición central en esta generalización victimal en un proceso acentuado por la Ley Integral contra la violencia de género. Esta ha supuesto un alto grado de institucionalización en su tratamiento. Partiendo del análisis de entrevistas a mujeres objeto de malos tratos, principalmente, se plantea que la especificidad de la víctima de violencia de género no radica ni en el origen o la causa ni en su grado de sufrimiento, sino en la respuesta institucional a esa situación, en la forma en la que se activan los dispositivos institucionales y que configuran su identidad. Se identifican tres hitos en el itinerario que sigue una víctima institucionalizada de violencia de género: la revelación, la agencia y la vida simulada. Los diferentes dispositivos que se ponen en marcha dan lugar a un proceso de tutorización basado en un mandato moral para que deje de ser víctima. En una tensión paradójica ha de victimizarse para desvictimizarse, reconocerse como tal pero no consolidarse en esa identidad, ha de empoderarse a través de una toma de conciencia de su situación, y ajustarse a un patrón de la víctima creíble o buena víctima, aquella que se deja rescatar por los dispositivos, que se deja ser salvada de sí misma.