Las crecientes divisiones en Europa y la necesidad de una alternativa radical a las políticas de la UE

Sparad:
Grupo EuroMemo, Las crecientes divisiones en Europa y la necesidad de una alternativa radical a las políticas de la UE. EuroMemorandum, 2014, 62 p.
Ref. 518186
Placering: SIIS Archivo
Palabras clave:
Política social, Política económica, Políticas públicas, Exclusión social, Trabajo, Desempleo, Pobreza, Crítica, Europa, Unión Europea
Abstrakt:
La Unión Europea (UE) está lista para dejar atrás la recesión; sin embargo, algunas partes de Europa se encuentran en condiciones similares a la depresión: la tasa de desempleo es excepcionalmente elevada en los países periféricos de la zona euro y no se espera que disminuya en un futuro cercano. Las duras políticas de austeridad han llevado a una polarización social cada vez mayor en Europa y a un proceso de reestructuración industrial en el que la posición de Alemania y otros países del norte se han visto fortalecidos, mientras que la capacidad productiva de la Europa del Sur se ha debilitado. La crisis ha provocado también un cambio significativo en la distribución de la renta. En la mayor parte de los países que no pertenecen al núcleo de la zona euro, los salarios reales han disminuido, y más todavía en la periferia de la zona euro y en gran parte de la Europa Oriental. Al mismo tiempo, la jerarquía entre los Estados miembros ha disminuido, con la posición de Alemania y otros países del norte cada vez más fuerte, mientras que la posición de los Estados del sur se ha debilitado y grandes áreas de la política económica han sido dictadas efectivamente por Bruselas. Las actividades de la Comisión Europea continúan caracterizándose por un déficit democrático grave y una falta de transparencia. Las decisiones clave se toman en reuniones a puerta cerrada de las que no se da cuenta ni a los parlamentos nacionales ni al Parlamento Europeo y en las que, sin embargo, poderosos lobbies empresariales ejercen una influencia considerable. En algunos países, los partidos de derechas (y en otros países, los partidos neofascistas) han podido capitalizar la desafección generalizada hacia la Unión Europea y hacia las políticas que Bruselas impone a los Estados miembros.