Control social de las políticas públicas
Spremljeno u:
Control social de las políticas públicas. Revista Praxis Sociológica, n. 21, 2016, 288 p.
Ref.
516847
Lokacija:
SIIS Archivo (R.1878)
Palabras clave:
Políticas públicas, Control, Participación social, Movimiento social, Experiencias, España, Latinoamérica
Políticas públicas, Control, Participación social, Movimiento social, Experiencias, España, Latinoamérica
Sažetak:
La democracia representativa tradicional, consolidada a lo largo del siglo XX, desarrolló mecanismos estatales de control de las finanzas y de las políticas públicas que hicieron avanzar la accountability vertical y horizontal hasta niveles inéditos, avanzando tanto en el control interno (mantenido por los responsables directos de las finanzas y de las políticas públicas, generalmente personal del poder ejecutivo y de la administración pública) como en el control externo (ejercido por el legislativo sobre los actos del ejecutivo), bajo el impulso no solo de la presión de los ciudadanos-electores-contribuyentes y de la opinión pública, sino también de las sugerencias y, en algunos casos, imposiciones de organismos multilaterales (como el FMI o el Banco Mundial).<br><br>Pero la crisis económica mundial ha provocado una situación de incertidumbre y desconfianza, tanto económica como política y social, que ha hecho necesario reforzar y ampliar los mecanismos institucionales de control, los cuales, en opinión de los ciudadanos, no han funcionado adecuadamente, y complementarlos con un nuevo tipo, el control social (social accountability). Parece, pues, que el siglo XXI será el tiempo del control socioestatal, o sea, de una modalidad de control sobre las finanzas y políticas públicas que va más allá de los órganos de control internos y de los tribunales de cuentas, un control practicado por ciudadanos comunes, en foros creados para este fi n (consejos gestores de políticas públicas, presupuestos participativos, audiencias públicas, etc.) o en las webs y vínculos sustentados en la red mundial de ordenadores.<br><br>La participación de las personas adquiere de ese modo una importancia vital, al contribuir al buen uso de la res pública, haciendo que las necesidades de la sociedad sean atendidas de forma eficiente y contribuyendo a que la propia ciudadanía sienta que forma parte activa de esta sociedad, algo absolutamente imprescindible si aspiramos a democracias de calidad.<br><br> El presente número temático propone un avance en la comprensión de este proceso de innovación sociopolítica que está movilizando a personas en todo el mundo y despertando el interés de investigadores y estudiosos de los más diversos centros universitarios y de la administración pública, desde una perspectiva fundamentalmente iberoamericana.
La democracia representativa tradicional, consolidada a lo largo del siglo XX, desarrolló mecanismos estatales de control de las finanzas y de las políticas públicas que hicieron avanzar la accountability vertical y horizontal hasta niveles inéditos, avanzando tanto en el control interno (mantenido por los responsables directos de las finanzas y de las políticas públicas, generalmente personal del poder ejecutivo y de la administración pública) como en el control externo (ejercido por el legislativo sobre los actos del ejecutivo), bajo el impulso no solo de la presión de los ciudadanos-electores-contribuyentes y de la opinión pública, sino también de las sugerencias y, en algunos casos, imposiciones de organismos multilaterales (como el FMI o el Banco Mundial).<br><br>Pero la crisis económica mundial ha provocado una situación de incertidumbre y desconfianza, tanto económica como política y social, que ha hecho necesario reforzar y ampliar los mecanismos institucionales de control, los cuales, en opinión de los ciudadanos, no han funcionado adecuadamente, y complementarlos con un nuevo tipo, el control social (social accountability). Parece, pues, que el siglo XXI será el tiempo del control socioestatal, o sea, de una modalidad de control sobre las finanzas y políticas públicas que va más allá de los órganos de control internos y de los tribunales de cuentas, un control practicado por ciudadanos comunes, en foros creados para este fi n (consejos gestores de políticas públicas, presupuestos participativos, audiencias públicas, etc.) o en las webs y vínculos sustentados en la red mundial de ordenadores.<br><br>La participación de las personas adquiere de ese modo una importancia vital, al contribuir al buen uso de la res pública, haciendo que las necesidades de la sociedad sean atendidas de forma eficiente y contribuyendo a que la propia ciudadanía sienta que forma parte activa de esta sociedad, algo absolutamente imprescindible si aspiramos a democracias de calidad.<br><br> El presente número temático propone un avance en la comprensión de este proceso de innovación sociopolítica que está movilizando a personas en todo el mundo y despertando el interés de investigadores y estudiosos de los más diversos centros universitarios y de la administración pública, desde una perspectiva fundamentalmente iberoamericana.