Perfil de los cuidadores informales y ámbito de actuación del trabajo social
Gespeichert in:
Navarro, V., Perfil de los cuidadores informales y ámbito de actuación del trabajo social. Trabajo Social Hoy, n. 77, 2016, p. 64-83.
Ref.
515537
Standort:
SIIS R.1240 / SIIS Archivo (R.1240)
Palabras clave:
Personas mayores, Intervención informal, Cuidador informal, Características población, Carga familiar, Síndrome del quemado, Estrés, Necesidades, Trabajo social, Planificación de servicios, Servicios de apoyo, Intervención social, Literatura científica, Panorama internacional, España
Personas mayores, Intervención informal, Cuidador informal, Características población, Carga familiar, Síndrome del quemado, Estrés, Necesidades, Trabajo social, Planificación de servicios, Servicios de apoyo, Intervención social, Literatura científica, Panorama internacional, España
Abstract:
La presente revisión bibliográfica tiene por objeto analizar el perfil sociodemográfico de los/as cuidadores/as informales, las características y efectos de los cuidados, y la intervención desde el trabajo social con ese colectivo. Los resultados evidencian que el perfil sociodemográfico del cuidador informal lo compone, por regla general, una mujer, hija de la persona dependiente, con edad comprendida entre 45 y 65 años. La mayoría de estas cuidadoras informales están casadas, tiene una condición económica baja, estudios primarios y se encuentran en desempleo. El vínculo familiar y la edad están relacionados entre sí, puesto que si el cuidador informal es el cónyuge, la edad será mayor que si quien ejerce los cuidados es una hija o nuera. Por otro lado, en lo que a las principales características de los cuidados se refiere, la persona cuidadora vive en el mismo hogar que la dependiente en la mayoría de los casos, dedica una media de 40 horas semanales a ese cuidado y ejerce el papel de cuidadora aduciendo razones de responsabilidad familiar, elección propia, ausencia de acuerdo explícito y aceptación de roles sociales. Entre las consecuencias negativas para la salud que conlleva ejercer dicho papel, destacan los elevados niveles de estrés, depresión y ansiedad. Sin embargo, algunos autores aseguran que también hay consecuencias positivas, ya que existen cuidadores informales que se sienten bien consigo mismos por el hecho de saber que están ayudando a otra persona. Por último, las prestaciones sociales y económicas dirigidas a este colectivo ―recogidas en la Ley 39/2006, de 14 de diciembre de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia― se muestran insuficientes. Debido al aumento de personas dependientes y a la actual crisis económica, la Ley no tiene cobertura suficiente para atender a todas las personas ni cuidadores, lo que provoca largas listas de espera para recibir las ayudas y situaciones precarias para los cuidadores.
La presente revisión bibliográfica tiene por objeto analizar el perfil sociodemográfico de los/as cuidadores/as informales, las características y efectos de los cuidados, y la intervención desde el trabajo social con ese colectivo. Los resultados evidencian que el perfil sociodemográfico del cuidador informal lo compone, por regla general, una mujer, hija de la persona dependiente, con edad comprendida entre 45 y 65 años. La mayoría de estas cuidadoras informales están casadas, tiene una condición económica baja, estudios primarios y se encuentran en desempleo. El vínculo familiar y la edad están relacionados entre sí, puesto que si el cuidador informal es el cónyuge, la edad será mayor que si quien ejerce los cuidados es una hija o nuera. Por otro lado, en lo que a las principales características de los cuidados se refiere, la persona cuidadora vive en el mismo hogar que la dependiente en la mayoría de los casos, dedica una media de 40 horas semanales a ese cuidado y ejerce el papel de cuidadora aduciendo razones de responsabilidad familiar, elección propia, ausencia de acuerdo explícito y aceptación de roles sociales. Entre las consecuencias negativas para la salud que conlleva ejercer dicho papel, destacan los elevados niveles de estrés, depresión y ansiedad. Sin embargo, algunos autores aseguran que también hay consecuencias positivas, ya que existen cuidadores informales que se sienten bien consigo mismos por el hecho de saber que están ayudando a otra persona. Por último, las prestaciones sociales y económicas dirigidas a este colectivo ―recogidas en la Ley 39/2006, de 14 de diciembre de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia― se muestran insuficientes. Debido al aumento de personas dependientes y a la actual crisis económica, la Ley no tiene cobertura suficiente para atender a todas las personas ni cuidadores, lo que provoca largas listas de espera para recibir las ayudas y situaciones precarias para los cuidadores.