A roof over my head: the final report of the Sustain Project. Sustain: a longitudinal study of housing outcomes and wellbeing in private rented accommodation
Uloženo v:
Smith, M., et al., A roof over my head: the final report of the Sustain Project. Sustain: a longitudinal study of housing outcomes and wellbeing in private rented accommodation. Shelter and Crisis, 2014, 69 p.
Ref.
505865
Umístění:
SIIS Archivo
Palabras clave:
Exclusión social, Sin techo, Centros de acogida, Alternativas, Programas de inserción, Vivienda, Efectos, Resultados, Evaluación de servicios, Reino Unido
Exclusión social, Sin techo, Centros de acogida, Alternativas, Programas de inserción, Vivienda, Efectos, Resultados, Evaluación de servicios, Reino Unido
Abstrakt:
En los últimos años, Inglaterra ha visto cómo la vivienda privada en alquiler ha ido ganado terreno a la vivienda pública en alquiler como estrategia residencial a largo plazo, hasta el punto de que entre 2001 y 2012 el número de hogares arrendatarios de viviendas privadas casi se duplicó. Esta tendencia se ha reflejado también en los programas contra el sinhogarismo, si bien se sabía muy poco sobre las implicaciones de este giro del mercado inmobiliario en la inserción social de las personas sin hogar. <br><br>El presente estudio trata de arrojar algo de luz al respecto, realizando un seguimiento a 128 personas sin hogar alojadas por servicios sociales públicos o del tercer sector en viviendas privadas en alquiler. Los testimonios se consiguieron mediante entrevistas semiestructuradas o no estructuradas realizadas sucesivamente a lo largo de 29 meses. El informe explora las expectativas de estas personas como inquilinas; los cambios en la calidad de vida producidos en el periodo estudiado; las dificultades que encontraron y la ayuda que recibieron para afrontarlas; y, finalmente, su percepción de cara al futuro.<br><br>Como cabía suponer, las personas entrevistadas veían su vivienda como una oportunidad para rehacer sus vidas y conseguir cierta estabilidad. Sin embargo, dos tercios de la muestra se mostraban insatisfechos con su vivienda. Todas las personas participantes en el estudio manifestaron haber sufrido problemas de habitabilidad, incluso en aquellos casos en que las viviendas habían sido revisadas previamente por los servicios sociales. Con frecuencia, la actitud de las personas propietarias era además poco colaborativa, pues se negaban a acometer las reparaciones, las postergaban, las arreglaban de forma incorrecta o trataban de cobrar por ellas. Otro inconveniente era el uso frecuente de los contratos tipo ‘assured shorthold tenancy’, con poca garantía de continuidad más allá de los seis o doce meses. Un último problema ―pero no menor― era la escasez de viviendas en alquiler, ya que las personas propietarias eran reticentes a alquilar a personas sin hogar, y éstas, por su parte, no disponían de medios para mudarse de nuevo si la vivienda elegida inicialmente no satisfacía sus necesidades.
En los últimos años, Inglaterra ha visto cómo la vivienda privada en alquiler ha ido ganado terreno a la vivienda pública en alquiler como estrategia residencial a largo plazo, hasta el punto de que entre 2001 y 2012 el número de hogares arrendatarios de viviendas privadas casi se duplicó. Esta tendencia se ha reflejado también en los programas contra el sinhogarismo, si bien se sabía muy poco sobre las implicaciones de este giro del mercado inmobiliario en la inserción social de las personas sin hogar. <br><br>El presente estudio trata de arrojar algo de luz al respecto, realizando un seguimiento a 128 personas sin hogar alojadas por servicios sociales públicos o del tercer sector en viviendas privadas en alquiler. Los testimonios se consiguieron mediante entrevistas semiestructuradas o no estructuradas realizadas sucesivamente a lo largo de 29 meses. El informe explora las expectativas de estas personas como inquilinas; los cambios en la calidad de vida producidos en el periodo estudiado; las dificultades que encontraron y la ayuda que recibieron para afrontarlas; y, finalmente, su percepción de cara al futuro.<br><br>Como cabía suponer, las personas entrevistadas veían su vivienda como una oportunidad para rehacer sus vidas y conseguir cierta estabilidad. Sin embargo, dos tercios de la muestra se mostraban insatisfechos con su vivienda. Todas las personas participantes en el estudio manifestaron haber sufrido problemas de habitabilidad, incluso en aquellos casos en que las viviendas habían sido revisadas previamente por los servicios sociales. Con frecuencia, la actitud de las personas propietarias era además poco colaborativa, pues se negaban a acometer las reparaciones, las postergaban, las arreglaban de forma incorrecta o trataban de cobrar por ellas. Otro inconveniente era el uso frecuente de los contratos tipo ‘assured shorthold tenancy’, con poca garantía de continuidad más allá de los seis o doce meses. Un último problema ―pero no menor― era la escasez de viviendas en alquiler, ya que las personas propietarias eran reticentes a alquilar a personas sin hogar, y éstas, por su parte, no disponían de medios para mudarse de nuevo si la vivienda elegida inicialmente no satisfacía sus necesidades.